Visión Social

Vida privada y moral social

Las personas que son más conocidas en la sociedad y que desempeñan algún rol en el campo político, artístico, social, deportivo, religioso, u otro que dé una cierta relevancia, suelen estar expuestas a las miradas indiscretas de aquellos a quienes la revelación de algún detalle de su vida privada pueda representar algún beneficio, ya sea para vender una noticia escandalosa, ya sea para destruir un enemigo político, o cosas parecidas.

El desarrollo libre de las personas exige, sin lugar a dudas, el respeto al ámbito privado, aquel donde la persona toma decisiones y se conduce sin tener que dar cuenta de ello ni al Estado ni a otras instancias sociales, ni siquiera a otras personas a quienes no se lo conceda. La privacidad es un bien que protege la persona y las familias, así como las amistades, con el fin de que no sean objeto de presiones y condicionamientos indebidos.

No debe interpretarse lo privado como un ámbito donde cada quien puede conducirse como mejor le parezca mientras que el campo público es aquel donde hay que conducirse de acuerdo a las leyes. Algunos piensan, en efecto, que la moral es una cuestión privada, donde cada quien puede tener la suya, mientras que el derecho atañe a las cuestiones públicas, donde todos los ciudadanos están obligados a seguir las leyes.

La moral y el derecho no se distinguen porque la una se refiera a lo privado y el otro a lo público, sino porque son niveles distintos de leyes que rigen, o deben regir, el obrar propiamente humano. La moral tiene como objeto los actos humanos en cuanto buenos o malos desde el punto de vista fundamental, es decir, tratando de apoyarse en los principios antropológicos básicos. El derecho se ocupa de las normas que rigen la sociedad y las relaciones entre sus elementos.

Todo derecho supone una moral y, más particularmente, supone una moral social, aunque no se identifica con ella. Pongamos por ejemplo el hecho de que la ley positiva humana justamente no permite el homicidio y castiga severamente a quien lo comete. Si el homicidio fuera una conducta a evitar solamente porque la ley positiva lo prohíbe ¿qué sucedería si en un momento dado lo permitiese? Obviamente no dejaría de ser algo malo. El legislador de la ley contra el homicidio ya lo consideraba malo desde antes de que estableciera la ley positiva y los castigos que corresponden a tal delito.

Así, la moral también tiene una dimensión social y el derecho positivo puede también proteger los derechos de las personas en casos aparentemente privados, como la violencia doméstica. No cabe entonces la propuesta según la cual lo privado corresponde a la moral y lo público al derecho.

Me permito añadir solo que la moral tampoco es religión. La religión se ocupa de las relaciones entre el hombre y Dios o el absoluto y, en el caso del cristianismo, supone la fe, mientras que la moral no supone la fe. Si alguien no es católico, ni protestante, ni creyente en alguna religión, está igualmente obligado a respetar la moral, es decir, está igualmente obligado a respetar la dignidad de la persona, porque esto corresponde a todos los seres humanos, independientemente de otras consideraciones.