Visión Social

Verdad y sociedad

La sociabilidad humana ciertamente posee un componente biológico, visto que existen muchos animales gregarios, algunos de los cuales forman un cierto tipo de estructuras sociales sorprendentes; pero la racionalidad, manifiesta en el lenguaje articulado propio de los seres humanos hace de las sociedades humanas algo particular y distinto.

La reflexión sobre la interacción y comunicación de las personas y sobre los niveles de conocimiento y abstracción que suponen, lleva a la necesidad de afrontar la pregunta sobre la verdad, que desde este punto de vista no consiste solamente en una cuestión individual, sino en un asunto de interés social.

Por ahí se dice que "nada es verdad ni es mentira", sino que "todo es según el color del cristal con que se mira". Sin embargo, en realidad el dicho no es del todo coherente, puesto que propone que es verdad la afirmación de que nada lo es, con lo cual al menos esa afirmación tendría que ser un punto indiscutible y objetivo, lo cual debería ser negado. Si se acepta la premisa no se puede aceptar la conclusión y si se acepta la conclusión no se puede aceptar la premisa. Creo, más bien, que el dicho hay que tomarlo como una exageración que puede aceptarse literariamente para indicar que puede haber diferentes puntos de vista, nada más.

Hablar de puntos de vista significa a su vez que hay un punto de referencia, algo de lo que se habla. Para el diálogo es necesaria la realidad de los sujetos que dialogan, pero también de algo acerca de lo cual se dialoga y que en su propia constitución no depende de los sujetos. Si el objeto dependiera en su más íntima subsistencia de los sujetos, sería imposible dialogar, puesto que cada uno construiría la realidad, su propia realidad, en modo absoluto.

La vida social es inconcebible sin una verdad objetiva, en diversos niveles, sobre la cual hablar. Pongamos, por ejemplo, el simple hecho de comprar algo, como una fruta: el sujeto que la vende y el que la compra pueden decir muchas cosas distintas, pero lo único que permite establecer un precio razonable es la objetiva realidad de la fruta, más allá de los errores, engaños e intereses de cada sujeto.

La necesidad de la verdad como condición para el diálogo no se debe malinterpretar. No quiere decir que de hecho conozcamos toda la verdad de todas las cosas. Es obvio que nuestro conocimiento es limitado. La ciencia, por más que haya progresado y sea justamente muy apreciada, no nos puede dar razón de todo y no puede resolver los problemas más profundos ni los más elevados de la existencia, y el nivel superior del conocimiento, la sabiduría, apenas entrevé ciertas soluciones.

Lo anterior con todo no nos exime de la búsqueda de la verdad y de la humildad necesaria para aceptarla. El panorama no es oscuro, porque la verdad, aunque no sea de manera total, se nos presenta cada día en las cosas y en las personas. Los cristianos, que creemos que Dios ha creado todas las cosas, estamos convencidos que la luz del Verbo, del "Logos", le da consistencia al universo y que esa verdad de muchas maneras está a disposición de los hombres de buena voluntad.