Visión Social

Trabajo y descanso

La vida humana depende del trabajo. Nuestras necesidades, desde las más elementales hasta las más altas, vinculadas las unas a las otras de formas diversas y complejas en el entramado social, suponen el trabajo como base para su satisfacción. De ahí que pueda decirse de modo general que todos tienen que trabajar de alguna manera, según sus posibilidades.

San Pablo, a causa de algunos perezosos que no hacían nada y se metían en todo en la comunidad cristiana de Tesalónica, decía "el que no trabaje que no coma". Naturalmente el precepto es general, pues quienes no pueden trabajar, como los niños, los ancianos y los discapacitados, es justo que sean atendidos en sus necesidades por medio del trabajo de los demás, según el caso.

La importancia del trabajo deriva de la dignidad de la persona humana y es la fuente que permite, o debería permitir, una vida decorosa. Gracias al trabajo se puede "someter la tierra", hacerla fructificar y perfeccionar. No solamente las necesidades elementales, como la del comer, se cubren gracias al trabajo, sino también las necesidades culturales, científicas y tecnológicas. Del campesino al investigador universitario y del ama de casa a la dirigente empresarial, el trabajo es un factor común.

Las personas son el sustrato donde se apoya el trabajo, pero ellas no se agotan en el trabajo. En el ser humano hay algo más que rebasa la utilidad y que no puede convertirse en simple mercancía. Por eso, la expresión efectiva de la primacía de la persona se halla en el descanso. En efecto, el descanso no tiene el sentido de pausa obligada sólo para continuar trabajando, como si los hombres fueran robots. El sentido del descanso es el de la libertad para encontrarse con los demás, especialmente con miembros de la familia, con quienes se comparten los frutos del trabajo, y con Dios.

Resulta interesante notar que el día de descanso en la historia tiene como raíz la necesidad de satisfacer una exigencia religiosa. En el Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia se afirma que "El culmen de la enseñanza bíblica sobre el trabajo es el mandamiento del descanso sabático" y asegura que "el descanso permite a los hombres recordar y revivir las obras de Dios, desde la creación hasta la Redención".

El descanso, además de la dimensión religiosa, comprende en sí un aspecto social importante y ha de entenderse como defensa del pobre y como liberación. En torno al trabajo muchas veces se generan situaciones ambiguas o injustas y la obligación de permitir el descanso a los trabajadores es un signo de la dignidad que posee.

Junto con el derecho a una justa remuneración, en el ámbito laboral, el derecho al descanso es prioritario. Sin embargo, un problema que a veces se olvida es que este justo descanso no es considerado en el ámbito del trabajo del hogar. En particular ¿Cuándo se da descanso a las amas de casa? Está claro que subsisten todavía muchísimos problemas a este respecto. Puede decirse que la realidad del trabajo ha sufrido muchos cambios en los últimos siglos y, más aún, ha sufrido muchos cambios en los últimos decenios. Lo importante es que no perdamos de vista el sujeto de la acción: quien trabaja es el hombre, la persona humana, cuya dignidad es inalienable.