Visión Social

El Sínodo y la familia

Recién terminó en Roma el Sínodo de los Obispos, que abordó el tema de la familia y que generó en comentarios diversos, a veces encontrados. Primero hay que decir que el Sínodo es una institución creada por el beato Pablo VI en 1965 con el fin de que los obispos se reunieran y mantuvieran vivo el espíritu de colegialidad había experimentado en el Concilio Vaticano II. Se trata pues de una reunión en la que obispos, reunidos con el Santo Padre, intercambian información y experiencias para buscar soluciones a los problemas que la Iglesia afronta en el mundo.

El Sínodo fue "extraordinario" en cuanto convocado de este modo fuera de la programación ordinaria. El Papa Francisco lo convocó y se llevó a cabo entre el 5 y el 19 octubre pasados. Suscitó mucho interés mediático principalmente sobre el argumento de la aceptación a recibir la comunión de los "divorciados vueltos a casar" y de las cuestiones sobre el tema de la homosexualidad.

El Sínodo de este año en realidad tiene como punto de referencia el que se realizará el próximo, sobre el tema "Jesucristo revela el misterio y la vocación de la familia". La importancia social de la línea de la Iglesia en estos temas puede reconocerla cualquier persona, aun sin ser católica o cristiana, pues la guía de la Iglesia comporta un peso moral considerable en el mundo actual.

El Sínodo concluido nunca fue presentado como uno donde se abriera la posibilidad de cambiar la doctrina de la Iglesia relativa al matrimonio y a otros asuntos relacionados. Ningún participante expresó una idea de este género. El cometido fundamental fue la reflexión sobre cómo poder anunciar hoy el "Evangelio de la familia". El documento final permite ver que sobre los temas "polémicos" con todo existe un sentir claro que no pretende modificar la doctrina sino encontrar medios para atender mejor a las personas y en ello hay varios puntos de vista.

El documento está compuesto de muchos otros párrafos que permiten ver el esfuerzo de entender cómo se encuentran las familias hoy en el mundo. Las situaciones varían de un país a otro, de un continente a otro, pero los padres supieron encontrar los puntos positivos y los problemas principales y esbozarlos sintéticamente. Señalaron, entre otras cosas, la responsabilidad del Estado para crear condiciones que garanticen a los jóvenes realizar sus proyectos de fundar una familia, la necesidad de defender y promover la dignidad de la mujer, el drama de la explotación sexual de los niños, la cuestión de la migración...

La siguiente etapa de trabajo apunta hacia el Sínodo del año que viene. Ahora los obispos con sus colaboradores, pero también los católicos laicos, deberán esforzarse en continuar la reflexión para responder con propuestas efectivas a los desafíos que recogen los puntos del documento final ("Relatio Synodi").

Cuando finalice el Sínodo de 2015 se espera que el Papa redacte una "Exhortación Postsinodal", en la que se recogerán conclusiones para orientar la acción de la Iglesia de modo que se pueda servir a las familias manifestando su misterio y la vocación a la que están llamadas. La fuerte connotación pastoral de este camino no se puede entender como un alejamiento o mucho menos como un conflicto con la doctrina, sino como el camino para vivirla.