Visión Social

El Sínodo y el Medio Oriente

El Sínodo de la Familia, que se ha llevado a cabo en Roma, ha tratado diversos asuntos y muchas aportaciones que podrán servir al Papa para elaborar un documento sobre el tema. Me resulta de particular interés el que el Sínodo haya dejado también un mensaje sobre el Medio Oriente, en el cual ha mencionado también a Ucrania y África, a causa de las graves condiciones en las que allí se encuentran las familias.

En el mensaje se anotan en primer término los sangrientos hechos de los actuales conflictos y las deplorables condiciones de vida de las personas agravadas en las últimas semanas. Se lamentan el uso de armas de destrucción masiva, asesinatos indiscriminados, decapitaciones, secuestro de seres humanos, tráfico de mujeres, reclutamiento de niños para el combate, persecuciones por motivos religiosos o étnicos, destrucción de lugares de culto, del patrimonio cultural y otras cosas. Todo ello ha obligado a muchas familias a huir, porque no pueden vivir con seguridad y dignidad en su propio país.

Ante tal situación el Sínodo expresa su cercanía y su oración a los patriarcas, obispos, sacerdotes, consagrados y fieles, así como a todos los habitantes del Medio Oriente, pidiendo que cesen las hostilidades y asegurando que la paz tiene que buscarse con decisiones políticas que respeten las particularidades culturales y religiosas de las naciones y de los elementos que las componen.

Por lo que se refiere al problema de los refugiados, se resalta el papel de Jordania, Líbano, Turquía y de los países europeos que los han acogido, pero no dejan de hacer una fuerte llamada a la Comunidad Internacional para que dejando aparte los intereses particulares, se encuentren soluciones por la vía diplomática, el diálogo y el derecho internacional.

El mensaje da testimonio de la convicción de los participantes en el Sínodo de que la paz es posible y que se puede detener la violencia en Siria, en Irak, en Jerusalén y en Tierra Santa. Cita las palabras del Papa Francisco en Tierra Santa:

"Queridos hermanos, queridos amigos, desde este lugar santo lanzo un vehemente llamamiento a todas las personas y comunidades que se reconocen en Abrahán: Respetémonos y amémonos los unos a los otros como hermanos y hermanas. Aprendamos a comprender el dolor del otro. Que nadie instrumentalice el nombre de Dios para la violencia. Trabajemos juntos por la justicia y por la paz".

Se retoman asimismo las ideas de la exhortación "Ecclesia in Medio Oriente" que auguraban la posibilidad de que los hebreos, los cristianos y los musulmanes sean capaces de encontrarse como hermanos que deben respetarse y amarse para dar un testimonio de la serenidad y convivencia entre los "hijos de Abraham". Téngase en cuenta que los musulmanes, como los cristianos y los hebreos, toman a Abraham como importante referencia de fe.

Los miembros de Sínodo se acuerdan también de otros lugares donde las familias se encuentran en situaciones análogas y ofrecen sus oraciones por ellas. Mencionan África y Ucrania, deseándoles el retorno a una vida digna y tranquila. Esperemos que así sea.