Visión Social

Protagonismo de la familia

En una obra teatral o de cine, o similares, se denomina protagonista, palabra de origen griego, al personaje principal de la acción, de donde se llama también protagonista a quien, en un suceso cualquiera, desempeña precisamente la parte principal. Se dice así que la familia es protagonista de la vida social, o al menos que debería de serlo.

El elemento que estructura la familia es la solidaridad, gracias a la cual sus miembros buscan su desarrollo vinculados unos con otros. La vivencia de la solidaridad familiar permite su extensión hacia los otros, en cuanto reconocidos como semejantes y como prójimo. Así se posibilita la atención a los pobres, huérfanos, minusválidos, etc. La irradiación de tal solidaridad implica que el Estado no solamente debe cuidar del bien de la familia, sino reconocerla como sujeto de una actividad invaluable en favor del bien común.

La familia, decimos desde este punto de vista, es pues un cierto tipo de sujeto, análogo aunque no igual a las personas individuales o personas físicas; un sujeto al que socialmente corresponden derechos y deberes. Por ejemplo, las familias pueden asociarse entre sí para defenderse y promover el bien y cumplir mejor su propia función.

Debe notarse en este terreno que la familia se vincula fuertemente a la vida económica sobre todo a través del trabajo. El mismo término "economía", que viene del griego "oikos", que significa "casa", y "nomos" que significa "ley", nos empuja a descubrir que la economía comenzó y sigue siendo en muchos lugares, resultado del trabajo doméstico. Aún en las complejas de nuestros días, la familia es una referencia obligada en el inicio y en el fin de los procesos económicos.

Cada persona tiene derecho a poseer el fruto de su trabajo no nada más de modo individual, sino también en cuanto miembro de una familia. De hecho para la fundación de una familia se necesita que los futuros esposos cuenten con los medios de subsistencia necesarios para ello, lo cual depende, generalmente, del trabajo. En nuestro país, según las costumbres del pueblo, cuando el novio va a pedir la mano de la novia, se usa comúnmente que el padre de ella le pregunte cómo la va a mantener dignamente.

En los tiempos presentes ya sea por la necesidad, ya por interés de la mujer en desarrollar un trabajo remunerado, es importante cuidar, además de la generación de nuevos empleos, que los espacios para la vida familiar no se vean reducidos poniendo en peligro la unidad y la convivencia entre los cónyuges, entre los padres y los hijos, y entre los hermanos, sobre todo, pero también con la familia más amplia y con las amistades.

Por lo anterior puede verse que los derechos de la familia pueden verse afectados por el tema del salario, porque debe ser suficiente para darle una vida digna. Más aún, debe posibilitar el ahorro y dar la posibilidad de adquirir ciertos bienes, que de alguna forma son requisitos de la libertad. Además del salario, el Estado debe procurar que socialmente las familias reciban apoyo y aliento.

Ojala que en Sínodo de la Familia, que se está llevando a cabo en Roma, se aborden también estas cuestiones sociales que son capitales para el futuro de la familia y en las que queda todavía mucho por hacer.