Visión Social

Pablo VI, nuevo beato

Ayer, domingo 19 de octubre, fue declarado beato el Papa Pablo VI. Se llamaba Giovanni Battista Montini, y nació en Brescia (Italia) en 1897, estudió filosofía, derecho civil y derecho canónico. Trabajó en la nunciatura en Varsovia y en la Secretaría de Estado de la Santa Sede. No descuidaba su ministerio sacerdotal y la práctica de la caridad con los más necesitados.

Durante la segunda guerra mundial ayudó a los refugiados y a los judíos. Preocupado por los temas sociales, colaboró en la fundación de la Asociación Católica de Trabajadores Italianos y se interesó en la participación de los católicos en la política. En 1954 fue nombrado arzobispo de Milán, donde se ocupó de la evangelización en medio de complejos problemas ligados a la inmigración y a la difusión del materialismo marxista. En 1958 fue hecho cardenal por san Juan XXIII.

En 1963 fue elegido Papa y tomó el nombre de Pablo VI, debiendo llevar adelante el Concilio Vaticano II que había comenzado su predecesor. Animó la apertura de la Iglesia al mundo y, al mismo tiempo, el respeto a la tradición. Realizó diversos viajes apostólicos visitando Tierra Santa, Bombay, Nueva York, Fátima, Estambul, Éfeso, Esmirna, Bogotá, Ginebra, diversas ciudades de Uganda, así como de Asia Oriental, Oceanía y Australia.

Entre sus encíclicas, para nosotros cabe destacar la "Populorum Progressio" dedicada al tema del desarrollo y de la paz. En ella amplía el tema abordado por el Concilio Vaticano II en su constitución "Gaudium et Spes", es decir, el de la vida económica y social. Pablo VI indica en la "Populorum Progressio" cuáles deben ser las coordenadas de un desarrollo del hombre y de la humanidad. Quería sobre todo convencer de la urgencia de una acción solidaria y decía que el desarrollo consistía en "el paso de condiciones de vida menos humanas a condiciones de vida más humanas".

La atención del Papa Pablo VI a la cuestión social lo impulsó a constituir en 1967 una comisión pontificia que se llamó "Iustitia et Pax" que, siguiendo el impulso del Concilio Vaticano II, estimulara a la comunidad católica para promover el desarrollo de los países pobres y la justicia social internacional. El hoy beato también inició la celebración de la "Jornada mundial de la paz" cada día primero de enero, para la cual se ha continuado hasta nuestros días la tradición de que el Papa dé un mensaje sobre un tema relacionado con la paz.

Por otra parte, se preocupó de la familia y del matrimonio y por ello escribió la encíclica "Humanae vitae", donde abordó el tema de la regulación de los nacimientos. En ella se exponen los principios en los que se debe apoyar la reflexión sobre este delicado tema y, notando que el camino no es el de la regulación de la natalidad por medios artificiales, se proponen las directivas pastorales convenientes.

Sintiendo la necesidad de retomar la enseñanza social de Leon XIII, en 1971 el beato Pablo VI publicó la "Octogesima adveniens" en la que reflexiona sobre la sociedad post-industrial, poniendo de relieve la insuficiencia de las ideologías para responder a los grandes desafíos de aquellos años.