Visión Social

Naturaleza humana

En el Salmo 8 se propone una pregunta dirigida al creador: ¿Qué es el hombre para que te acuerdes de él, el ser humano, para darle poder? El texto no da una respuesta directa de parte de Dios, sino que el salmista enuncia algunas de las cosas que le maravillan de ser humano y que lo han llevado a formular la pregunta, como el ser un poco inferior a los ángeles, poseer gloria y dignidad, dominar la creación...

Descubrir lo qué somos es una tarea de primera importancia sea a nivel individual que social, porque de ello depende la orientación de la vida y de las decisiones. Si bien no todos se lo plantean como pregunta sistemática, al menos de un modo elemental todas las personas y los grupos humanos necesitan un cierto grado de auto conocimiento para vivir, o al menos sobrevivir.

Responder al interrogante sobre nuestra naturaleza, sobre lo que somos, requiere reconocer nuestras características básicas, como el hecho de que el hombre está dotado de inteligencia y de libre voluntad. Ambas cosas se relacionan íntimamente y las presupone toda moral y todo derecho. Cuando un niño comete un error con ciertas consecuencias en el grupo familiar, él se disculpa ante sus padres alegando o que no sabía lo que iba a pasar o que no quería las consecuencias de tal error.

Los seres humanos, capaces de conocer y decidir, no se reducen a un simple conjunto de materia, pues sus cuerpos poseen una organización que va más allá de las leyes meramente físicas, como por otra parte sucede también con todos los seres vivos. Todavía más, las realidades humanas rebasan los terrenos de la biología y, específicamente, de la misma zoología, que ya de por sí dan noticia de realidades extraordinarias. En el ser humano su cuerpo no solamente está vivo, sino que su vida, su lenguaje y sus acciones dan testimonio de una dimensión espiritual que lo constituye íntimamente.

Suele decirse que el hombre es un animal racional. A veces no se capta todo el significado de estas palabras porque con racional creemos que se indica exclusivamente una capacidad lógica, como si formar parte de la comunidad humana significase dedicarse a elaborar silogismos. Pero no es este el sentido adecuado, pues la racionalidad indica la voluntad además de la inteligencia y ambas suponen el cuerpo y, por lo mismo todo el complejo vital que ello implica, con sentidos, pasiones, sentimientos, impulsos, virtudes o vicios, pensamientos, emociones...

El ser humano posee una dignidad que deriva de su naturaleza, es decir, de lo que es. Cada ser humano, es decir cada persona, en cuanto poseedor de esa naturaleza, debe ser respetado porque su existencia tiene un sentido.

Desde el punto de vista de la fe se puede añadir que el hombre ha sido creado a imagen y semejanza de Dios, lo cual significa de alguna manera que en él se encuentra algo de divino y exige todavía una mayor consideración y respeto. En realidad el punto de vista cristiano va todavía más allá, pues enseña que Cristo, el Hijo de Dios hecho hombre, ofreció su vida por todos.