Visión Social

¿Medición del bien común?

La comunidad política tiene como finalidad conseguir el bien común, que a su vez consiste en el conjunto de condiciones para que las personas y sociedades que la componen puedan lograr su propio desarrollo y su perfección. El bien común no es una cantidad de dinero o bienes inmuebles o cosas semejantes. No consiste tampoco en que muchos tengan muchos bienes o que un determinado bien material sea de todos, ni siquiera los bienes llamados "públicos", pues el bien común tiene un sentido más profundo y amplio, del cual son responsables, sí las autoridades en primer lugar, pero también los miembros de la sociedad, tanto individualmente como formando sociedades.

Al hablar del bien común se hace referencia a la sociedad en su conjunto, cuyo bien, que es bien para todos, consiste en que existan condiciones de vida, salud, seguridad, educación, cultura, justicia, economía, libertad de conciencia, ecología, que permitan a todos vivir bien, permitiendo, en el respeto a la dignidad de cada uno, la realización de todos.

Por lo mismo se puede plantear si es posible establecer una medida del bien común, es decir si se puede proponer una metodología por medio de la cual se obtengan resultados que cuantitativamente muestren el progreso de un país en la consecución del mismo. Entonces es necesario distinguir unas cosas de otras, pues el bien común, siendo un conjunto de condiciones, es por lo mismo complejo. El mismo ser humano de por sí comprende diferentes elementos que lo constituyen, de modo que al hablar de su desarrollo y perfección se deba evitar hacerlo de manera unilateral.

Hoy en día existen métodos y técnicas para medir ciertos aspectos importantes de la vida y de la sociedad. Por ejemplo, es posible establecer ciertos parámetros de salud a los cuales, la población de un determinado país o de una región, deberían ajustarse, y es posible determinar numéricamente cuán lejos o cerca se encuentran de esa meta. Es igualmente posible establecer ese tipo de parámetros a la situación económica y a otras áreas, como la educación, el cumplimiento de la ley.

Con todo es verdad que la parte más importante y de fondo escapa a la medición. Esto no significa que deje de tener importancia. En efecto, existe en el ser humano algo trascendente que da fundamento, por una parte, y que motiva, como causa final, por otra, toda la vida y actividad humanas. Por lo mismo lo que se encuentra como constitutivo esencial del progreso y de la paz, no es susceptible de medida, aunque muchas cosas que están en relación con esto sí pueden medirse.

Lo valioso de las mediciones no es que puedan proporcionar un "coeficiente espiritual" de perfección humana y social, sino que, presuponiendo ese valor más alto, ayudan a encaminar las acciones para acceder a él. Los diversos índices de desarrollo utilizados en el mundo sobre todo por los organismos mundiales de carácter multilateral muestran las serias deficiencias que existen y llaman la atención a todos para colaborar en su solución.

Los cristianos tenemos en el "Sermón de la Montaña", que nos impulsa a buscar el bien de todos los hombres, una motivación muy profunda para colaborar con entusiasmo en la consecución de bien común.