Visión Social

Libertad religiosa y redistribución del poder

La situación de Irak ha estado entre las noticias principales de estos días, junto con otras igualmente tristes de violencia y destrucción. Los avances del llamado ISIS, que no tiene que ver nada con la antigua deidad egipcia sino que en inglés significa "Islamic State of Irak and Siria", han producido un fuerte movimiento de desplazados que no caben en el modelo de este grupo, que admite solamente musulmanes sunnís.

Quienes no pertenecen a este grupo religioso, es decir, los cristianos, los chiitas y los yazidís (que siguen una antigua religión persa) principalmente, son brutalmente perseguidos y objeto de asesinatos, violaciones y otras vejaciones.

Desde sus inicios, en el siglo VII, el islam se dividió fuertemente y surgió un partido que seguía a Alí, yerno de Mahoma (Mohamed o también Muhammad), lo que dio origen a los chiitas. Los sunnís en cambio afirman seguir las enseñanzas de Mahoma y de los primeros califas. En efecto, los de ISIS pretenden establecer un nuevo califato cambiando las fronteras establecidas por Francia y el Reino Unido en 1916 y estableciendo un eje sunní desde al-Bab, ubicada a 40 kilómetros de Aleppo en Siria, hasta Faluya y Mosul en Irak.

Desde la intervención de los Estados Unidos no ha habido un gobierno que en Irak haya sido capaz de tener el control completo del país, y los insurgentes se benefician del apoyo económico que reciben de ricos simpatizantes en Kuwait, Qatar y Arabia Saudita. Actualmente toda la región sunnita se encuentra ya bajo el control de ISIS y el actual gobierno necesita el apoyo internacional para poder subsistir.

Si bien los países vecinos, sobre todo Turquía e Irán, miran las cosas con preocupación y se puede prever que también serán afectados los precios del petróleo, cosa que interesa a muchos más, el problema principal es la falta de respeto a los derechos humanos en la región. Por eso el mismo Papa Francisco ha respondido a la pregunta que le hicieron en el avión cuando volvía de su viaje de Corea diciendo que "donde hay una agresión injusta, es lícito detener al agresor".

El respeto a las personas conlleva el reconocimiento de que el hombre es un ser religioso. Esto no tiene que ver con la confesionalidad o no confesionalidad de un estado, sino con una condición enraizada en la naturaleza humana. Por ello el reconocimiento del derecho a la vida y la libertad de conciencia y de la libertad religiosa son un bien fundamental para todo pueblo que quiera el verdadero progreso y desarrollo. Esto es lo que está en juego en Irak y en otras partes del mundo, con matices más o menos dramáticos

San Juan Pablo II enseñaba en su encíclica "Centessimus annus", hablando de los varios derechos humanos que "Fuente y síntesis de estos derechos es, en cierto sentido, la libertad religiosa, entendida como derecho a vivir en la verdad de la propia fe y en conformidad con la dignidad trascendente de la propia persona".

La libertad religiosa no es violada solamente en Irak, existen muchos otros lugares donde este derecho todavía no es reconocido, no sólo donde se ha impuesto un fundamentalismo religioso, sino también donde se imponen otros tipos de fundamentalismos ideológicos.