Visión Social

Leyes fundamentales

Constituir significa formar, componer algo o también establecerlo o fundarlo. La constitución de un país sería lo que lo forma o lo que funda; pero en realidad no es exactamente así. Las constituciones de los estados en cierto modo forman y fundan, pero siendo leyes escritas, positivas, la realidad es que no son las que dan realidad a un pueblo o a una nación. Las constituciones más bien dan fundamento a un orden jurídico, pero no le dan el ser o la existencia a la sociedad.

En nuestro país tenemos la "Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos" y además las constituciones de cada uno de los estados. Ahora se está elaborando la constitución de la Ciudad de México. Si la realidad social precede a las constituciones, lógicamente una de las cualidades que debería tener toda constitución es la de respetar la realidad social de la que depende, lo cual lleva a una consideración pre-jurídica, es decir, es necesario reconocer la existencia de derechos y deberes que las leyes fundamentales, deben proteger y fomentar.

Las constituciones modernas tienen su historia e inspiración en ideas que cuajaron en los últimos siglos, más claramente del siglo XIX en adelante, pero tienen raíces antiguas. Esto mismo hace ver que la sociedad no depende de la existencia de las constituciones como tales. Por otro lado, es indudable que las constituciones de los estados son hoy en día una base importantísima para el desarrollo de los pueblos (no sólo de los estados).

Una constitución posee un rango superior en el conjunto de las leyes, reconoce los derechos fundamentales y establece la forma de gobierno y del sistema político en sus líneas principales. Desde el punto de vista de la moral natural, incluso no cristiana, obliga muy seriamente como ley, a menos que establezca algo inaceptable en conciencia. En efecto, el límite de la ley positiva es la ley natural. Así, por poner un ejemplo absurdo pero ilustrativo, una ley que reconociera un derecho a quitarle la vida al prójimo no debería ser obedecida, aunque tal ley fuera constitucional.

Tengo la impresión de que el papel del poder legislativo es poco valorado en general. Cuando se piensa en un diputado, pongamos por caso, muchos tienden a considerarlo más uno que puede gestionar ciertas cosas o influir para obtener que el poder ejecutivo actúe en tal o cual sentido. Pocos piensan en que un candidato a diputado debería ser uno preparado para poder desarrollar un papel legislativo propiamente.