Visión Social

Juan XXIII y la cuestión social

El papa Juan XXIII será canonizado próximamente, como todos sabemos, junto con el Papa Juan Pablo II. En el terreno de la doctrina social se destaca su encíclica "Mater et Magistra", que fue publicada el año de 1961.

El documento consta de cuatro partes, precedidas de una introducción en la cual da razón de su preocupación social y de por qué la Iglesia habla de estos temas. Explica que la doctrina de Cristo hace que el hombre eleve su mente desde las condiciones terrenas hasta la vida eterna y por lo tanto aunque la misión principal de la Iglesia es santificar las almas, se preocupa de las necesidades de la vida diaria, a la manera de Cristo, quien al ver a la multitud hambrienta dijo: "Siento compasión de esta muchedumbre".

El beato Juan XXIII hacía memoria de la "Rerum novarum" como testimonio de la doctrina y acción social cristiana a lo largo de los siglos y comentaba la grande resonancia que tuvo en su tiempo, así como su continua influencia. Así como en tiempos de la "Rerum novarum", el Papa se proponía seguir tratando los temas relativos a la cuestión social, según se presentaba en sus tiempos.

La primera parte de la encíclica hablaba de las enseñanzas de los papas León XIII, Pío XI y Pío XII. Notaba como en tiempos del primero, se había difundido la negación de la relación entre las leyes morales y económicas y cómo aquel pontífice había dado una respuesta a tal planteamiento exponiendo las bases de un orden justo de la convivencia humana. Después menciona a Pío XI, quien contribuyó con sus enseñanzas al desarrollo del derecho laboral; y finalmente a Pío XII, que con sus radio-mensajes contribuyó en la labor de definir los derechos y obligaciones de la vida social.

En la segunda parte puntualizaba y desarrollaba algunas de las enseñanzas de sus predecesores y tocaba los temas de la iniciativa privada y la intervención de los poderes públicos en el campo económico. Juan XXIII sostenía la importancia de la iniciativa privada, así como la presencia del poder civil para garantizar la promoción del progreso social y el beneficio de los ciudadanos.

Después de tocar los problemas de la remuneración del trabajo, las estructuras económicas y la propiedad, pasa a un tercer capítulo en el que destaca los que consideraba los aspectos más importantes de la cuestión social en su tiempo. Se refería a las relaciones de los distintos sectores de la economía y a las relaciones entre las zonas de desigual desarrollo en un país, así como a las relaciones entre los países con desigual desarrollo económico, a la cuestión demográfica y a la colaboración mundial.

La cuarta parte abordaba el tema de la reconstrucción de las relaciones de convivencia en la verdad, en la justicia y en el amor, y exhortaba a todos a trabajar este terreno, pues aunque reconocía las dificultades, no dejaba de notar con optimismo que era un tiempo en el que se estaban abriendo grandes horizontes para la humanidad y para la Iglesia.