Visión Social

Inteligencia, voluntad y libertad

La característica esencial de los seres humanos consiste en que tenemos la capacidad de conocer y de querer. Por su inteligencia el hombre es capaz de apropiarse en cierto modo de la realidad y de llevar a cabo procesos racionales por medio de los cuales la profundiza y la conoce mejor. Por su voluntad es capaz de moverse hacia la verdad que la inteligencia le presenta y a la que se inclina percibiéndola como bien, es decir como algo que lo perfecciona. La libertad se finca en ambas facultades, ya que un acto libre es aquel que se lleva a cabo con conocimiento y voluntad.

Decir que poseemos libre arbitrio significa que podemos saber lo que hacemos y, además, que podemos decidirnos ha hacerlo. Llevar a cabo, o no, una acción porque sabemos y queremos no es otra cosa que decir que somos responsables de nuestros actos, siempre que tengan estas notas: saber y querer. Por eso la libertad es lo que permite el crecimiento y la madurez humana, pero al mismo tiempo es lo que puede explicar el mal moral, a nivel individual y social, porque los hombres pueden elegir entre el bien y el mal.

La negación de la libertad del ser humano implicaría negar la responsabilidad y la posibilidad de pedirle cuentas a nadie. Si no hubiera libertad no habría ni derechos ni obligaciones. Un padre no tendría ninguna razón para pedirles a sus hijos un buen comportamiento, ni se podría decir que un ladrón o, peor, un asesino merece un castigo. Mucho menos sería posible exigir algo de los gobernantes y el derecho no tendría ningún sentido.

El primer ámbito donde se necesita reconocer la importancia de la libertad es el ámbito familiar. No se trata de que en la familia cada quien haga lo que quiera bajo pretexto de la libertad. Esto solamente llevaría a una grave disgregación y a la destrucción de la misma. Reconocer la importancia de la libertad en la familia quiere decir que se han de poner siempre de relieve la verdad y el bien, que son la base de la libertad.

Por otra parte, la imputabilidad y responsabilidad pueden disminuir o incluso faltar del todo a causa de la ignorancia, la inadvertencia, la violencia, el miedo y otras influencias psicológicas y sociales. Así, cuando una persona no sabe lo que hace y su ignorancia no es culpable, puede ser menos responsable de lo que hace. Igualmente, cuando alguien es forzado a realizar una acción que de otra manera no llevaría a cabo, baja la responsabilidad que tiene en el acto de que se trate.

En cambio, la libertad y el mérito pueden aumentar en la medida que se porgresa en el conocimiento de la verdad y en la búsqueda del bien. La virtud en cuanto hábito, al contrario del vicio, no es disminución de la libertad sino fuerza para poder alcanzar el bien conocido y deseado. Precisamente, el vicio nubla la inteligencia y debilita la voluntad, haciéndolas menos capaces de alcanzar sus objetos.

Para los cristianos, además de lo anterior, la libertad humana se refuerza por la gracia, que supone la verdad revelada y el bien sobrenatural al que hemos sido llamados.