Visión Social

Importancia social de la familia

La situación del mundo y del país provoca que nuestra atención se concentre en cuestiones como las propuestas económicas y políticas y en problemas como el crimen organizado, el terrorismo, el fundamentalismo religioso, la corrupción y otros. Todos estos, sin duda, son temas cruciales y es muy justo prestarles atención.

Las respuestas a corto plazo a estos problemas son, cada vez más, urgencias inaplazables. Sin embargo, no debemos ignorar la importancia de las respuestas a mediano y largo plazo porque, mientras ellas más se pospongan, menos recursos existirán para ponerlas en práctica.

Hoy se necesitan tantas acciones serias y profundas a corto plazo porque en el pasado no se pusieron en marcha las acciones más profundas y que necesitaban más tiempo.

Entre las acciones a mediano y largo plazo que se necesitan poner en marcha está el fortalecimiento de la familia porque ella es la primera sociedad natural. Su importancia se entiende en orden a la persona y a la sociedad, porque la pareja formada por el hombre y la mujer es el nivel básico de comunión de las personas humanas.

Esto, que la razón humana puede sin duda descubrir, los creyentes lo encontramos expresado en la narración del Génesis, porque en ella se encuentra que la mujer, Eva, es semejante al varón, Adán, constituyéndose complementarios uno del otro. La familia surge de esta complementariedad.

Los hijos reciben en la familia no nada más la alimentación corporal, sino los conocimientos y los afectos fundamentales para la existencia. La sabiduría práctica que se adquiere en la familia tiene un peso inmenso en la vida de las personas, así como la orientación hacia el bien y la virtud. No es extraño que en el cristianismo el matrimonio sea considerado no nada más un contrato sino un sacramento y que la familia sea llamada incluso "Iglesia doméstica".

La persona encuentra, o debería encontrar, en la familia, la referencia primaria de la vida y del amor. La entrega recíproca de la esposa y el esposo permite crear un ámbito, un hogar, en el que los hijos son capaces de desarrollar sus potencialidades y un niño, como decía Juan Pablo II, "puede hacerse consciente de su dignidad y prepararse a afrontar su destino único e irrepetible".

Se puede decir que una sociedad es mejor en la medida en la que las familias que están en su base son no solo respetadas, sino servidas como justamente les corresponde, lejos sea del colectivismo como del individualismo. Sea lo que fuere de la particular conformación política de los pueblos, éstos requieren ante todo la prosperidad de la comunidad familiar.

Nuestro país necesita que las autoridades públicas a todos los niveles promuevan el desarrollo y el bienestar de las familias, ante todo respetando los derechos de los padres y ayudándoles con todos los servicios y la seguridad que necesita

Necesita también que las autoridades religiosas ayuden a fortalecer espiritualmente las familias para que se sientan apoyadas y dispuestas a caminar con esperanza. Se necesita que las mismas familias se preocupen de crecer. ¡Que esta navidad nos aliente para construir un México mejor!