Visión Social

Identificación de los Derechos Humanos

No obstante el subjetivismo y el relativismo de muchos ambientes del mundo moderno y contemporáneo, hubo necesidad de proponer universalmente un asunto eminentemente moral: el de los derechos humanos. El extremo de un positivismo jurídico que haría depender todo derecho de la ley humana escrita no era capaz de encontrar una salida a los múltiples problemas de la humanidad golpeada gravemente por el flagelo de las guerras, cada vez más devastadoras, y de las ideologías. Por eso san Juan Pablo II consideraba la "Declaración Universal de los Derechos del Hombre" como una piedra miliar en el camino del "progreso moral" de la humanidad.

Hoy en día, sin embargo, el reto por lo que toca a los derechos humanos está sobre todo en la justa identificación de los mismos, pues su fundamento no se encuentra en que los hombres quieran establecer este u otro derecho ni en una decisión del Estado o de los poderes públicos. Los derechos humanos se fundan o tienen su fuente en la real dignidad de las personas y por ello son universales, inviolables e inalienables.

Son universales porque están presentes en todos los seres humanos, son inviolables en cuanto que todos están obligados a respetarlos (aunque de hecho puedan no hacerlo) y son inalienables, es decir, a nadie le pueden ser quitados, ni nadie puede "vender" los suyos o adquirir los de otros. Estos derechos no se refieren sólo a una etapa de la vida, pues abarcan desde la concepción de la persona hasta su muerte, y subsisten en cualquier contexto político, social, económico o cultural.

Un elenco de los derechos humanos lo encontramos también en la "Centesimus annus" de san Juan Pablo II, donde habla del derecho a la vida, a la libertad y a la búsqueda de la verdad, al trabajo, a fundar una familia, a la libertad religiosa... Suele señalarse, al enunciar los derechos, la existencia de deberes inseparables de ellos y, por lo mismo, la responsabilidad que todos ellos suponen.

La proclamación de los Derechos del Hombre es oscurecida en el mundo a causa de la guerra y la violencia de todo tipo. Se dan en nuestro tiempo muchas formas nuevas de esclavitud, como lo es el tráfico de seres humanos, la explotación de los niños y el tráfico de drogas, por mencionar sólo algunos problemas. Al mismo tiempo existe otro atentado contra los derechos humanos, que consiste en hacer pasar como derechos los que no son tales, como por ejemplo el hacer pasar como derecho el poder hacer con el propio cuerpo lo que se quiera, aún a costa de la vida de otras personas...

En el panorama actual se puede notar que algunos grupos que han perdido la bandera de la protesta socio-económica, se empeñan sobre todo en la ruptura de lo que para ellos son barreras morales que deben ser eliminadas en aras de nuevos derechos. La vía para la auténtica identificación de los derechos humanos no está en la propuesta sentimental y emotiva pero privada de fundamento, sino en el reconocimiento de la dignidad de cada persona.

El mundo todavía tiene que recorrer una distancia para que el reconocimiento de los derechos humanos no se quede en formalidades.