Visión Social

Fraternidad y problemas sociales

Después de hablar de cómo es necesario redescubrir lafraternidad para afrontar las crisis financieras y económicas contemporáneas,sobre lo cual comentamos la semana pasada, en el Mensaje para la JornadaMundial de la Paz del pasado primero de enero se tocan algunos problemassociales e internacionales de actualidad.

El papa Francisco nota que la guerra es una realidad quesigue siendo una experiencia  denigranteque afecta a muchas personas y que, sin embargo, muchos la miran conindiferencia, por lo cual hace un llamado a quienes siembran la violencia y lamuerte para que renuncien ellas redescubriendo un hermano en aquel a quienconsideran enemigo al cual deben abatir.

Como lo habían hecho sus predecesores hasta el cansancio,propone la vía del diálogo, diciendo “vayan al encuentro del otro con eldiálogo, el perdón y la reconciliación para reconstruir a su alrededor lajusticia, la confianza y la esperanza”.

Toca también el pontífice un asunto que apela de cerca a losmexicanos, aunque él lo menciona en modo general porque es un problema en todoel mundo: se trata de la corrupción y del crimen organizado. En primer términoseñala que en ocasiones “entre ciudadano e instituciones, se infiltranintereses de parte que deforman su relación, propiciando la creación de unclima perenne de conflicto”. Ante ello nota que “un auténtico espíritu defraternidad vence el egoísmo individual que impide que las personas puedanvivir en libertad y armonía entre sí. Ese egoísmo se desarrolla socialmentetanto en las múltiples formas de corrupción, hoy tan capilarmente difundidas,como en la formación de las organizaciones criminales, desde los grupospequeños a aquellos que operan a escala global, que, minando profundamente lalegalidad y la justicia, hieren el corazón de la dignidad de la persona”. Noduda el papa Francisco en decir que “estas organizaciones ofenden gravemente aDios, perjudican a los hermanos y dañan a la creación, más todavía cuandotienen connotaciones religiosas”.

En la falta de fraternidad se encuentran las raíces deldrama de la droga, de la devastación de los recursos naturales y lacontaminación, la tragedia de la explotación laboral, el lavado de dinero, laespeculación financiera, la prostitución, la trata de seres humanos, el abusode menores, la esclavitud, la tragedia de los emigrantes. Con todo, añade que“el hombre se puede convertir y nunca se puede excluir la posibilidad de quecambie de vida”.

El papa Francisco recuerda que la fraternidad ayuda a cuidary cultivar la tierra y que sus recursos han de utilizarse de modo que todosqueden libres del hambre, recordando el principio del destino universal de losbienes. Finalmente asegura que el necesario realismo de la política y laeconomía no deben reducirse “a un tecnicismo privado de ideales, que ignora ladimensión trascendente del hombre. Cuando falta esta apertura a Dios, todaactividad humana se vuelve más pobre”. m