Visión Social

Fraternidad y paz

Como lo han hecho los últimos pontífices, desde Paulo VI, el Papa Francisco ha seguido la costumbre de publicar cada primer día del año un mensaje para la "Jornada Mundial de la Paz". Lo ideal sería que en muchos lugares se hiciera este día oración por la paz y se promovieran actividades tendientes a fomentar la paz.

El mensaje del año 2014, por comenzar, lleva por título "Fraternidad, fundamento y camino para la paz" y nos pone en la línea de la vivencia de la solidaridad humana, de descubrir un pilar esencial de la vida.

El Papa comienza señalando precisamente que "la fraternidad es una dimensión esencial del hombre, que es un ser relacional. La viva conciencia de este carácter relacional nos lleva a ver y a tratar a cada persona como una verdadera hermana y un verdadero hermano; sin ella, es imposible la construcción de una sociedad justa, de una paz estable y duradera". La cuestión, vale la pena notar, es de orden propiamente humano, es decir, no se trata de una propuesta que sea propia de los católicos o de los cristianos en general. Se trata de una premisa de orden antropológico, que debe resonar al oído de cualquier persona de buena voluntad.

En el mismo párrafo Francisco añade que "la fraternidad se empieza a aprender en el seno de la familia, sobre todo gracias a las responsabilidades complementarias de cada uno de sus miembros, en particular del padre y de la madre. La familia es la fuente de toda fraternidad, y por eso es también el fundamento y el camino primordial para la paz, pues, por vocación, debería contagiar al mundo con su amor."

Es muy natural que surja esta referencia a la familia. La hermandad, la fraternidad, tienen como primera referencia la relación que existe entre los hijos de los mismos progenitores. Se puede hablar de ellas en otros terrenos, pero la primera referencia sin lugar a dudas es la referencia familiar. Por lo mismo, en condiciones "normales" es ahí donde se comienza a vivir y por lo mismo a "aprender". Así, la familia es considerada "fuente de toda fraternidad".

Establecido lo anterior, el Papa pasa a la cuestión social: "En los dinamismos de la historia, a pesar de la diversidad de etnias, sociedades y culturas, vemos sembrada la vocación de formar una comunidad compuesta de hermanos que se acogen recíprocamente y se preocupan los unos de los otros". Del nivel familiar se pasa al nivel social porque la dinámica de hermandad basada en la familia se extiende hacia aquellos con quienes se convive, aquellos con los que se forma comunidad.

Sin embargo, reconoce el pontífice que a este ideal de fraternidad se oponen hechos producidos por la indiferencia ante el sufrimiento de los demás: "a menudo los hechos, en un mundo caracterizado por la "globalización de la indiferencia", que poco a poco nos "habitúa" al sufrimiento del otro, cerrándonos en nosotros mismos, contradicen y desmienten esa vocación". Los ejemplos de estos hechos que el Papa propone son la lesión al derecho a la vida y al de la libertad religiosa.