Visión Social

Francisco y los dirigentes

El Papa Francisco ha llegado a nuestro país presentándose como misionero de la misericordia y como peregrino que quiere rendir homenaje a la Virgen de Guadalupe. El sábado pasado se desarrollaron los dos primeros encuentros de su viaje. El primero fue con las autoridades, los representantes de la sociedad civil y el cuerpo diplomático, el segundo fue con los obispos de México. Fueron los encuentros con quienes tienen mayor responsabilidad en la dirección del país en dos terrenos: el del orden temporal y el del ámbito religioso.

En ambos casos subrayó la referencia al pueblo. Al Presidente de México le dijo que en su persona quería "saludar y abrazar al pueblo mexicano en sus múltiples expresiones y en las más diversas situaciones que le toca vivir". A los obispos los exhortó diciendo "reclínense pues, hermanos, con delicadeza y respeto, sobre el alma profunda de su gente, desciendan con atención y descifren su misterioso rostro".

No tendría sentido que algunos entre los hombres detentaran la autoridad si no fuera por el servicio a los demás. Este es su fin pero, por desgracia, muchas veces se oscurece y un puesto se convierte en forma de servirse de los demás. En realidad esta no es una tentación exclusiva de los políticos y de los líderes religiosos, sino también de los padres, de los maestros, y de cualquiera que por algún motivo, dirige o es líder en algún grupo humano.

En el Palacio Nacional Su Santidad señaló algunos temas importantes desde el punto de vista de la moral política. No propuso soluciones determinadas, pues son precisamente los políticos y la sociedad quienes deben buscarlas, sino ciertas guías morales que pueden ayudar a todos, Habló así de las culturas indígenas, mestizas y criollas, que le dan una identidad propia a nuestro país, reconociendo que dicha riqueza cultural no es fácil de encontrar ni de valorar.

En su discurso señaló que la principal riqueza de México son sus jóvenes y aseguró que "un futuro esperanzador se forja en un presente de hombres y mujeres justos, honestos, capaces de empeñarse en el bien común, este bien común que en este siglo XXI no goza de buen mercado". Con esta base, pidió descubrir nuevas formas de diálogo con el fin de seguir la senda del compromiso solidario. "Un compromiso en el que todos, comenzando por los que nos llamamos cristianos, nos entreguemos a la construcción de una política auténticamente humana y una sociedad en la que nadie se sienta víctima de la cultura del descarte".

Según el Papa, "a los dirigentes de la vida social, cultural y política, les corresponde trabajar para ofrecer a todos los ciudadanos la oportunidad de ser dignos actores de su propio destino, en su familia y en todos los círculos en los que se desarrolla la sociabilidad humana, ayudándoles a un acceso efectivo a los bienes materiales y espirituales indispensables: vivienda adecuada, trabajo digno, alimento, justicia real, seguridad efectiva, un ambiente sano y de paz".

Cultura, jóvenes, bien común, diálogo y compromiso solidario son pues las palabras clave. Ya tendremos oportunidad de comentar y sintetizar también el discurso a los obispos y las siguientes intervenciones del Papa en los próximos días de su visita.