Visión Social

Formas de participación

La sociabilidad humana está en la base del derecho de todos a participar como sujeto activo, libre y responsable en la vida de las sociedades que se constituyen y en la vida política en particular. Los auténticos sistemas democráticos subrayan la importancia de la participación y procuran ofrecer los canales adecuados para que se realice de la mejor manera.

La participación no es la negación de la autoridad o de la potestad de quienes son designados para ocupar los cargos de gobierno, sino un camino para que todos asuman sus responsabilidades con respecto a sus semejantes. El justo equilibrio entre los ciudadanos participativos y los gobernantes en turno se encuentra entre los extremos de la anarquía y el autoritarismo.

Generalmente pensamos que la participación política se agota con la emisión del voto para elegir las autoridades; pero esto sería demasiado poco y en realidad la participación responsable se despliega en un abanico mucho más amplio.

En este terreno conviene señalar la importancia de los partidos políticos también fuera de los tiempos electorales, cuando buscan hacerse "omni-presentes" para obtener el favor de los votantes, porque a ellos corresponde una seria responsabilidad en la participación y acceso de todos a las responsabilidades públicas, ya que deben interpretar las aspiraciones de los ciudadanos y encuadrarlas en el trabajo constante por el bien común.

Asimismo, los medios de comunicación hoy en día se encuentran entre los principales instrumentos de participación democrática, como lo reconoce el "Compendio de Doctrina Social de la Iglesia" en el número 414. Ciertamente, para participar es necesario conocer los problemas y las soluciones que se hayan propuesto, y si todo ciudadano tiene derecho a participar, entonces también tiene derecho a la información, cuyo ejercicio equilibrado es una exigencia ética de todos los implicados en este sector.

La participación se da sobre todo asociándose las personas con objetivos que favorezcan la justicia, la paz, la educación, la cultura, el deporte y todo aquello que hace digna y mejor la vida humana. Las entidades sociales de diversos tipos tienen también una responsabilidad social y sus voces deben resonar de modo que se hagan presentes en la solución de los grandes y pequeños problemas del país e incluso del mundo.

Un Estado que se constituya solamente de la suma de individuos sería, obviamente, una deformidad, porque una vida humana que merezca ser llamada así, requiere ante todo de la familia, que es una sociedad natural, y de toda una serie de instancias asociativas que permitan el desarrollo de todos.

En otras palabras, la participación, que inicia con un impulso interior por el bien personal y del prójimo, debe tomar forma en la familia, en la escuela, en el club, con los amigos, en el trabajo, etc. y tener sus canales de información adecuada, gracias a los diarios, la televisión, la radio, el internet, etc.