Visión Social

Evangelio y política

Jesús no se presentó como un mesías político, aunque las esperanzas en el pueblo judío de aquel tiempo, al menos de una parte, apuntaban en ese sentido, porque muchos no podían aceptar el sometimiento a las autoridades romanas. De hecho entre los discípulos de Jesús se encontraban representantes de diversas "opciones" políticas. Así, el apóstol Simón (no Simón Pedro), habría pertenecido al grupo de los "zelotes", que se oponían radicalmente a los romanos, mientras que Mateo podría ser llamado hoy un "colaboracionista", pues era un publicano que recogía los impuestos de parte precisamente de Roma

Se puede afirmar que el Evangelio no es una propuesta política ni es posible concluir a partir de él consecuencias estrictamente políticas; pero esto no significa que no se encuentren en él ciertos principios que inciden de modo importante sobre el ámbito político desde la perspectiva ética y espiritual.

La dimensión política del Evangelio, entendida no como lucha por el poder sino como búsqueda del bien común temporal, es relevante incluso desde un punto de vista no-confesional. Quiero decir que los principios éticos que en este campo se hallan en la propuesta de Cristo son hasta cierto nivel entendibles y compartidos, incluso por quienes no son cristianos. Ciertamente, para el creyente contienen un "plus", algo más, que lo debería impulsar a un mejor comportamiento cívico-político, teniendo en cuenta el sentido trascendente de la existencia humana.

Cualquier pasaje de la Escritura debe ser leído e interpretado no de manera aislada, sino en el contexto de la obra y del conjunto de escritos del que forma parte. Ahora quisiera hacer notar que existen algunos textos significativos sobre la cuestión, aunque claramente, el proponerlos como referencias no significa que deban ser entendidos de modo aislado.

Así, solo para recordar los más llamativos, encontramos por ejemplo el pasaje de las tentaciones en el desierto que hace ver que la misión de Jesús trasciende el caudillismo político, o el pasaje sobre el pago del tributo al Cesar, que pone de manifiesto tanto la obligación que en justicia se debe a las autoridades temporales como la trascendencia de la persona humana.

En otros pasajes se ve la cuestión cómo Cristo consideraba inútil el uso de la espada para cumplir su misión o, en las palabras que le dirige Jesús a Pilato, por qué Pilato posee un poder y en que sentido Jesús es rey (el testimonio de la verdad). Otro tema interesante es el del servicio, pues Jesús hacía notar cómo la autoridad, o el poder, tiene sentido entendido como servicio de los demás. De hecho este punto podría pensarse como el más crítico, porque él constataba que muchos jefes de las naciones oprimían a los que están bajo su poder, pero que, en cambio, lo verdaderamente importante es el servicio.

En este artículo no es posible entrar al análisis y a la reflexión de los textos pertinentes. Quizá se pudiera tratar algo de cada uno en otras ocasiones, tomando también otros pasajes no sólo del Evangelio sino del Nuevo Testamento. Baste este pequeño "flash" para hacer ver que la novedad cristiana no apuntaba en su origen a un "totalitarismo teocrático" sino a una libertad respetuosa de la dignidad de cada persona.