Visión Social

Educación y espiritualidad

En la "Laudato si", en el contexto del problema ecológico, el Papa Francisco dice que la humanidad necesita cambiar. Para cambiar, sin embargo, es necesario que nos demos cuenta de nuestro origen común, de nuestra pertenencia mutua y de un futuro compartido. Siendo conscientes de esto podríamos desarrollar mejores convicciones, actitudes y formas de vida.

Según el Pontífice, los seres humanos, a pesar de todo, "son capaces de mirarse a sí mismos con honestidad, de sacar a la luz su propio hastío y de iniciar caminos nuevos hacia la verdadera libertad". Pensando en lo que pueden hacer los ciudadanos comunes explica que cambiar los estilos de vida podría generar una sana presión sobre los que detentan el poder y por ello existe también una responsabilidad social de los consumidores.

Repropone en la encíclica el reto de la "Carta de la Tierra", que es una declaración internacional del año 2000: "Como nunca antes en la historia, el destino común nos hace un llamado a buscar un nuevo comienzo. Que el nuestro sea un tiempo que se recuerde por el despertar de una nueva reverencia ante la vida; por la firme resolución de alcanzar la sostenibilidad; por el aceleramiento en la lucha por la justicia y por la alegre celebración de la vida".

Para lograr esto se debe partir de la educación, y por ello introduce el tema de la educación ambiental que nos lleve a recuperar el equilibrio ecológico, en cuyos niveles, además del individual consigo mismo, del social con los demás, del natural con todos los seres vivos, también se encuentra el espiritual con Dios. Esta educación no debe solamente informar, sino desarrollar hábitos, ya que la existencia de leyes y normas no es suficiente a largo plazo para limitar los malos comportamientos.

Un aporte importante en el intento de renovar la humanidad se encuentra en la gran riqueza de la espiritualidad cristiana. De ahí que el Papa Francisco llame a los cristianos a una conversión ecológica, dejando atrás las excusas del pragmatismo o de la pasividad. La conversión ecológica significa "dejar brotar todas las consecuencias de su encuentro con Jesucristo en las relaciones con el mundo que nos rodea". Esta espiritualidad "propone un modo alternativo de entender la calidad de vida", que lleva al verdadero gozo y a la paz en un retorno a la simplicidad.

El amor que puede impulsar el cambio, "es también civil y político y se manifiesta en todas las acciones que procuran construir un mundo mejor". Por ello el Papa añade que "el amor a la sociedad y el compromiso por el bien común son una forma excelente de la caridad, que no sólo afecta las relaciones entre los individuos, sino las macro-relaciones, como las relaciones sociales, económicas y políticas" como ya lo había señalado Benedicto XVI en la "Caritas in veritate".

Este capítulo de la "Laudato si" concluye notando la íntima relación de los sacramentos cristianos con la naturaleza y señalando la importancia del día de descanso como "día de la sanación de las relaciones del ser humano con Dios, consigo mismo, con los demás y con el mundo". Así, el día de descanso "derrama su luz sobre la semana entera y nos motiva a incorporar el cuidado de la naturaleza y de los pobres".