Visión Social

Ecología integral

Integral se dice de aquello que está completo, a lo que no le faltan partes. El cuarto capítulo de la Encíclica "Laudato si" se llama "Ecología integral" donde el Papa Francisco se preocupa de señalar que el problema ecológico se halla fuertemente relacionado con otros problemas actuales. Quiere decir que para una visión ecológica completa no puede mirarse solo un determinado aspecto, sino que hay que poner atención al conjunto.

La naturaleza no es algo separado de nosotros, pues somos parte de ella y el hecho de que un lugar se contamine está en relación con el funcionamiento de la sociedad. Por eso afirma que "ya no es posible encontrar una respuesta específica e independiente para cada parte del problema. Es fundamental buscar soluciones integrales que consideren las interacciones de los sistemas naturales entre sí y con los sistemas sociales (...) hay una crisis socio-ambiental".

Los ecosistemas poseen un valor propio y no solamente por el uso que les podemos dar. Dependemos de los ecosistemas para nuestra propia existencia. Ahora se necesita una "ecología económica" en la que se considere la realidad de una manera más amplia y se necesita también el humanismo que "convoca a los distintos saberes, también al económico, hacia una mirada más integral y más integradora".

Dado que todo se encuentra relacionado, la encíclica recuerda que Benedicto XVI decía en la "Caritas in veritate" que "cualquier menoscabo de la solidaridad y del civismo produce daños ambientales". A este respecto se indica también un problema que sentimos fuertemente en nuestro país: el del narcotráfico. Así, el Papa Francisco afirma que "el consumo de narcóticos en las sociedades opulentas provoca una constante y creciente demanda de productos originados en regiones empobrecidas, donde se corrompen conductas, se destruyen vidas y se termina degradando el ambiente".

Para plantear una economía integral la "Laudato si" sugiere que a la ecología ambiental, económica y social de la que apenas hemos hecho referencia, se añada la ecología cultural, que se ocupe del cuidado de las riquezas culturales de la humanidad en su sentido más amplio. Por ello advierte que "la desaparición de una cultura puede ser tanto o más grave que la desaparición de una especie animal o vegetal. La imposición de un estilo hegemónico de vida ligado a un modo de producción puede ser tan dañina como la alteración de los ecosistemas".

El Papa considera que también hay que desarrollar una ecología de la vida cotidiana, para que se mejore la calidad de la vida humana analizando el espacio donde transcurre la existencia de las personas, pues los escenarios influyen en nuestro modo de vivir. En este apartado se afirma también que la ecología humana, "implica la necesaria relación de la vida del ser humano con la ley moral escrita en su propia naturaleza, necesaria para poder crear un ambiente digno. Decía Benedicto XVI que existe una ecología del hombre porque también el hombre posee una naturaleza que él debe respetar y que no puede manipular a su antojo".