Visión Social

Concreto y abstracto

Cuando estudiábamos gramática se nos enseñaba la diferencia entre un sustantivo o nombre concreto y uno abstracto. Los concretos son como "perro" o "casa", los abstractos como "bondad" o "belleza". Abstraer es el proceso por el cual nuestra inteligencia separa, por ejemplo, las cualidades de algo para pensar en ellas aisladamente; pero más todavía es el proceso por el cual separamos, con nuestra inteligencia, lo esencial de las cosas para considerarlo y examinarlo.

A veces se desaprueban ciertos comentarios porque se dice que son "muy abstractos" y que lo importante es lo concreto. En realidad el problema de un comentario, un conjunto de proposiciones que afirman o niegan algo sobre un tema, no debería ser que sea abstracto, sino que sea falso. Otra cosa es que pueda ser difícil de entender o que no sea preciso, o que no agote el tema que trate.

Ciertamente, debido a que lo abstracto en nuestra inteligencia tiene su origen en lo concreto de las cosas, todo comentario corre el peligro de errar, al menos en parte, porque nuestro conocimiento siempre es limitado. Pero es imposible vivir sin abstracciones. Baste un ejemplo: el del estudiante al que le preguntan cuánto son dos peras más dos peras y dice no saber porque lo que la maestra le enseñó fue dos manzanas más dos manzanas. La vida diaria, y no solamente las cuentas de lo que nos pagan o lo que tenemos que pagar, requiere abstracción. Sin ella nuestra vida no sería humana.

La palabra abstracción puede significar otras cosas, como cuando se dice que alguien sufrió un accidente porque "abstraído en sus pensamientos" no puso atención en algún peligro. Pero eso es otro asunto, aquí hablo de la abstracción como proceso del conocimiento. Sin abstracción el hombre no habría podido edificar pueblos y ciudades, desarrollar el comercio, desarrollar la filosofía, la teología, las matemáticas y las ciencias, incluso las experimentales. Detrás de la medicina y la tecnología existen incontables procesos mentales abstractos.

Pasando al terreno de la comunicación, ésta supone igualmente la capacidad de abstracción de quienes se comunican. Para hablar de una casa no tengo necesidad de poner los ladrillos concretos frente a mi interlocutor, basta que se lo diga, porque al igual que la mayoría de las personas, tiene en su mente el concepto o idea de casa, tal vez no perfectamente igual al mío, pero lo suficientemente bueno como para que nos entendamos.

A nivel social se ha difundido un cierto desprecio por lo abstracto porque se identifica con la opinión o con los puntos de vista subjetivos y muchas veces errados con los que en muchos casos se quieren explicar los problemas. Así, un discurso oscuro y difícil de entender suele calificarse de abstracto, pero calificándolo de este modo se corre el riesgo de rechazarlo si es verdadero, porque aunque todos prefiramos la verdad en discursos diáfanos, esto no siempre es posible. Somos limitados.

La educación puede verse afectada por la actitud que se tome en este campo. Una sociedad en la que no se valoren las ciencias que requieren un mayor nivel de abstracción y todo se proponga de modo superficial no perderá nada más la sabiduría, a la que tilda despectivamente de abstracta, sino también la justicia y la paz concretas que necesita.