Visión Social

Adolescente de virtudes heroicas

El pasado domingo el Papa Francisco canonizó, es decir, declaró santos, a siete beatos: Salomón Leclercq (francés), Manuel González García (español), Ludovico Pavoni (italiano), Alfonso María Fusco (italiano), José Gabriel del Rosario Brochero (argentino) y Elizabetta de la Santísima Trinidad Catez (francesa). Junto con ellos fue canonizado un beato mártir mexicano: José Sánchez del Río, nacido en Sahuayo, Michoacán, el 28 de marzo de 1913, cuya canonización podemos encontrar sin duda un aspecto social fundamental, el de la defensa de la libertad religiosa. Expongo aquí su perfil, siguiendo casi a la letra la semblanza del librito litúrgico de la ceremonia usado en Roma.

Cuando estalló la guerra cristera, los hermanos de José se unieron a las fuerzas rebeldes al régimen violento y anticristiano que se había instaurado y también José fue reclutado. En Sahuayo el catolicismo había sido muy activo. Los sacerdotes se quedaron clandestinamente durante la persecución, sin abandonar a su grey.

El 25 de enero de 1928 José fue capturado y llevado a su ciudad natal, donde fue encarcelado en la iglesia parroquial que había sido profanada y devastada por los federales. Durante su detención y con el fin de hacerlo renegar de su fe para que pudiera escapar de la muerte, fue torturado y obligado asistir al ahorcamiento de otro muchacho que estaba prisionero con él. Le desollaron las plantas de los pies y lo obligaron a caminar hasta el cementerio, allí puesto ante la fosa donde sería enterrado, lo apuñalaron sin darle muerte, pidiéndole de nuevo que renegara de su fe. Pero José, cada vez que lo herían, gritaba: "¡Viva Cristo Rey! ¡Viva la Virgen Santa María de Guadalupe!". Por último, fue ejecutado con un disparo de arma de fuego. Era el 10 de febrero de 1928. Tenía poco menos de quince años de edad. Tres días antes había escrito a su madre: "Resígnate a la voluntad de Dios. Yo muero contento porque muero al lado de Nuestro Señor."

Este valiente adolescente michoacano fue beatificado en 2005 por el papa Benedicto XVI. Este domingo la plaza de san Pedro estaba repleta, se notaba la presencia de muchos argentinos, contentos por la canonización del cura Brochero, y de muchos mexicanos. Al final de la ceremonia "la schola" que canta en las misas papales entonó "Desde el cielo una hermosa mañana..." mientras las banderas de los países de los nuevos santos canonizados ondeaban entre la multitud.