Tribuna

Si toma… a nadie importa, puede manejar

Según reportes oficiales, en este mes se incrementan la cantidad de multas por conducir en estado de ebriedad, de igual manera la incidencia de choques con saldos trágicos.

A decir de las autoridades correspondientes, en diciembre, las infracciones a conductores que manejan ebrios, aumentan 50 por ciento en su aplicación.El mismo recuento señala que por la temporada, la incidencia de accidentes automovilísticos es mayor, son hasta 600 choques en un mismo lapso de 31 días.

La combinación alcohol y volante es inviable, factor de millonarias pérdidas económicas, pero sin duda lo más importante es que vidas humanas quedan marcadas para siempre.

La noche del lunes, sobre la avenida Hidalgo, en el patio de entrada de la zona centro de la ciudad, dos personas quedaron gravemente lesionadas y pasaron a engrosar la estadística decembrina de accidentes automovilísticos.

Lo lamentable de esto es que ocurre cada fin de año, y pareciera que no hay manera de remediarlo, y en verdad los hechos así lo demuestran.Autoridades y sociedad en una conformidad de que esto suceda porque es una temporada en la que tienen cabida los excesos, y lo que queda es desear, rezar u lo que sea, que no nos toque la mala fortuna de ser blanco de un vehículo sin control a manos de un conductor ebrio.

Está claro que no existe estrategia oficial para inhibir la incidencia de conducir en estado de ebriedad, algo que ocurre con mayor frecuencia por estas fechas.

Ni tampoco a las representaciones de organizaciones civiles de todo tipo les interesa exigir un plan para sacar de circulación a los automovilistas alcoholizados, mientras ellos o sus familias no resultan afectados.

En sociedades con mayor estatura o compromiso social, se exige la aplicación de filtros que detecten el problema, y hasta ellos mismos participan para dar seguimiento y que los operativos no se conviertan en un mecanismo de corrupción.

Está comprobado que los problemas de una comunidad se solucionan entre todos, una autoridad atenta a dar solución a algo que es su responsabilidad, pero también una sociedad exigiendo que se actúe e involucrada, organizándose para salir a la calle para participar en tareas que también le competen.

Entonces, ¿operativos antialcohol para automovilistas?, o ¿seguimos siendo indiferentes a la estadística de cada año con el riesgo de un día ser parte de ella?