Tribuna

¿En serio, no se necesitan los puentes?

El llamado a poner la construcción de puentes peatonales en la lista de obras necesarias para la comunidad deber ser parte de una estrategia integral, que considere también una campaña de concientización así como de vigilancia.

Los pasos elevados para peatones, por sí solos, no tendrá el efecto positivo esperado de acabar con los accidentes que se siguen presentando sobre las vialidades más amplias, como utilizadas, e intersecciones peligrosas que existen en la zona conurbada.

Lo primero que se necesita es voluntad por atender un déficit de infraestructura pública vial, sin que la salida sea que no se hacen porque la gente finalmente no los utiliza.

Endilgarle al ciudadano la responsabilidad en el incremento de un asunto público ha sido frecuente tentación para los que lo gobiernan. Se olvidan de que la exigencia para quien despacha desde un encargo público siempre va ser mayor, porque lo que tenga por hacer para beneficio público, está obligado a realizarlo ya que va adherido a su mandato, y para ello tiene al erario a su disposición.

Que los puentes peatonales que existen no son utilizados, insisten algunos, una medida que indicará que existe la intención de poner orden, es comenzar por complementarlos con obras contención que obliguen su uso.

Se dice que no existe cultura entre los peatones por prevenir accidentes, ¿dónde está la aplicación de recursos públicos para campañas informativas de concientización? Trípticos a quienes los quieran agarrar a la hora de repartir, y que finalmente se quedan apilados en oficinas gubernamentales, a eso se reduce el plan para recordarle al ciudadano que se debe cuidar de los conductores.

Justificación también es que los automovilistas no respetan los límites de velocidad, y por eso ocurren los percances. ¿Y los agentes de vialidad en operativo permanente para que inhiban los excesos sobre las avenidas de mayor circulación? Cuentan que hay un déficit de elementos, y puede que sea cierto, pero donde seguro se los encuentra es en el corredor de Paseo Lomas de Rosales entre Avenida Hidalgo y Faja de Oro, coincidentemente las noches de fin semana, eso sí, aplicando el reglamento contra aquel que le falte una luz o simple revisión de documentos, y ya de paso checar consumo de alcohol.

Ayer un joven encontró espantosa muerte al ser atropellado en la avenida. Ante autoridades se deslindará la responsabilidad legal, pero, ¿y la responsabilidad moral?, ¿cuántos arrollados más se necesitan?