Tribuna

La opacidad en el proyecto de los mercados

La propuesta renovada de construcción de nuevos mercados en Tampico tendrá un costo de 537.40 millones de pesos, de acuerdo con el anuncio realizando la semana pasada cuando la visita del gobernador de Tamaulipas.

La ficha oficial al respecto dice que el área de desarrollo se localiza al sur de Tampico, aproximadamente a 154 m del margen al río Pánuco, y a 60 m de la Plaza de la Libertad.

El proyecto detalla además que se considera: locales comerciales, área gastronómica, pasillo central, terrazas, plaza, área de comedor, oficinas administrativas, baños públicos, casetas, áreas de carga y descarga, así como estacionamiento.

Según las imágenes incluidas en el plan, los nuevos mercados son el lugar que los tampiqueños se merecen, modernos y a la vez seguros para quienes los visitan.También se detecta la desaparición de lo que se conoce como el mercado gastronómico.

Una plaza donde antes estuvo la “Hijas de Tampico”, con una fuente y bancas para sentarse a ver la Ex Aduana, así lo confirman.Pero en todo esto priva una opacidad que llama la atención. Varias son las respuestas que se arrancan con mucha habilidad de quienes formulan las preguntan a los encargados del proyecto.

Los cómos no están muy claros todavía. En otros tiempos hubo un enésimo intento por recuperar la zona de los mercados, pero no prosperó. El crédito de lograr lo que por décadas se ha intentado no podía quedar en manos de un partido político distinto al que manda y marca los tiempos en el estado.

Hoy se dice que el proyecto de nuevos mercados, no de remodelación sino de tirar los que existen y hacer nuevos, va para delante, al menos esos se encargan de repetir voces afines al proyecto oficial.Pero hasta el día de hoy, cuando se sabe que la obra será del orden de los 537 mdp, no se ha dicho si existe un proyecto ejecutivo; ni de dónde saldrán los recursos; tampoco cuándo empiezan los trabajos y el tiempo de duración.

Hay que agregar que tampoco hay claridad del estatus de las negociaciones con los locatarios, quienes para nada son los dueños de los mercados, pero hasta la fecha se les ha tolerado su resistencia por el costo que puedan representar a la hora de ir a la urnas.

Así las cosas, hoy al igual que en otros intentos, lo que hay es solo un proyecto, mientras tanto la sociedad debe esperar que la autoridad cumpla con su deber de satisfacer la necesidad de una mayoría, que los intereses de unos cuantos.