Tribuna

La inacción contra el ruido en zona centro

El uso de bocinas entre el comercio organizado e informal en las “zona cero” de las ciudades del sur de Tamaulipas, como también en otras partes de los municipios, es una hecho real, a decir de lo que se ve con realizar un recorrido por dichos lugares.

La práctica para divulgar sus ofertas mediante altavoces y amplificadores de sonidos es utilizada por cada vez más comerciantes; deben estar enterados también que el método de promoción se encuentra regulado por autoridades locales, como son los municipios.

Tras la reciente conmemoración del día internacional de ciegos y débiles visuales, la invasión física de espacios de tránsito común así como del medio ambiente generó controversia, siendo entre discapacitados y los que no lo son.

Las personas con discapacidad, con problemas de ceguera reclaman respeto a sus derechos, ya que tanto la extensión que hacen los comercios de su espacio establecido como la utilización de bocinas con sonido muy alto afectan su andar por la vía pública.

Pero también ciudadanos con todas sus capacidades demandan respeto al espacio común, al señalar que le resulta molesto el uso de música a muy alto nivel de sonido por los comercios del primer y segundo cuadro del centro.

En Tampico, su reglamento de Ecología considera el tema con una regulación de la intensidad del ruido a partir de decibeles como medida.

El máximo de ruido permitido para zona centro de la ciudad es de 68 decibeles, pero a decir de las quejas recibidas, parece que el reglamento es letra muerta, porque son muchos los negocios los que usan altavoces y hasta ahora no se sabe de ninguno sancionado por infringirlo.

Si bien la autoridad reconoce el problema, primero se ofrece una campaña de difusión del reglamento en cuanto al apartado del ruido como contaminante ambiental, para luego considerar sanciones a partir de quejas que deberán ser presentadas en la Dirección de Ecología de Tampico, aunque advierten que es un proceso que puede llevar tiempo, el hacer cumplir la ley.

En paralelo existe otra arista de infracción con el uso de música en la vía pública para promoción de comercios. La Sociedad de Autores y Compositores de México (SACM) es la encargada de velar por la protección de la propiedad intelectual, que en este caso su música y letra se está usando con fin de lucro, sin pago de regalías, y esto es motivo de una denuncia ante instancias ministeriales federales.