Tribuna

La exigencia de los tampiqueños

Ni tan planchada resultó la sesión, o las sesiones, porque fueron dos, del Congreso del Estado en su versión itinerante que tuvieron como sede Tampico.

Lo que todos leímos y hasta vimos, fue que la LXII Legislatura de Tamaulipas sesionó en dos ocasiones en un salón de Centro de Convenciones porteño, convertido en el mismo número de veces en la representación y máxima tribuna de todos los tamaulipecos.

Los trabajos legislativos realizados en Tampico no fueron distintos a los anteriores. Desde reuniones previas de algunas comisiones, así como el desarrollo acostumbrado de una sesión ordinaria.

Destaca que fue en la segunda versión del Congreso del Estado itinerante, ocurrida en nuestra ciudad, en la que se aprobó la igualdad de condiciones entre hombres y mujeres en la asignación de candidaturas.

También en Tampico, los diputados locales dieron por aprobada la iniciativa de que los municipios cuenten con una comisión de transparencia y acceso a la información.

Entre sesión y sesión, los integrantes de la legislatura tamaulipeca aprovecharon su estancia por el puerto para estar presentes en un par de celebraciones que por la fecha tienen lugar, vamos, no todo es puro trabajo, un diputado también merece momentos de recreación.

Fue así como se les vio en la inauguración de las Fiestas de Abril, en calidad de invitados del alcalde Gustavo Torres, y al día siguiente en el festejo por los 191 años de la repoblación de Tampico, participando en la tradicional caminata hacia el centro de la ciudad.

El otro lado de la moneda fueron las manifestaciones que se apersonaron en el recinto habilitado como Congreso del Estado.

Tanto viernes, pero principalmente la protesta del domingo puso a prueba la capacidad de respuesta de los representantes populares.

Fue ahí cuando se toparon con la otra parte de su desempeño, la de ser encarados por a los que finalmente se deben, y por quienes están en el privilegiado lugar que ocupan.

Los informes señalan que los diputados locales que aceptaron su responsabilidad legal y moral, de atender a quienes los demandaban, no salieron bien librados.¿Qué creían entonces los legisladores? Que el encargo ciudadano que se les entregó consiste solo en decidir por los demás, pero y, ¿el escuchar, dar la cara y respuesta a las solicitudes ciudadanas? Eso es también tarea de un diputado, llevar a las instancias que se requieran el clamor de sus representados, y volver con las respuestas y resultados de su gestión.