Tribuna

Sin defensa, usuarios del transporte

En total desamparo se encuentran usuarios del transporte público, que son bastantes valga la aclaración, ante las irregularidades que se cometen por la temporada, las que no son de ahorita, sino de siempre, también dicho sea de paso.

El transporte público en Tamaulipas opera bajo la figura de concesión a terceros, como en la mayoría de las entidades del país seguro también aplica.

La obligación de un gobierno de prestar el servicio de movilidad urbana a sus gobernados, se le transfiere a particulares organizados en empresas o gremios de choferes, y así se libran de esa responsabilidad.

Lo anterior no lo exenta de una regulación. Aquí se tiene una reglamentación, y seguramente que en otros estados también.

En nuestro estado existe una Subsecretaría de Transporte Público dependiente de la Secretaría de Desarrollo Urbano y Medio Ambiente, que a su vez tiene representación en la regiones que concentran más del 60% de habitantes, llamadas delegaciones.

La zona conurbada del sur cuenta con una oficina que se encarga regular y vigilar la prestación adecuada del servicio, y en algunos casos tiene el respaldo de la Secretaría de Seguridad Pública del Estado para aplicar la ley existente en la materia.

Así, en el papel se cuenta con toda una estructura administrativa bien definida con facultades, y lo más importante presupuesto (dinero público), para que cumpla con el fin principal de su existencia, que los ciudadanos tengan un servicio de transporte seguro, confortable, disponible y accesible a su bolsillo.   

Pero los hechos dicen lo contrario. En los últimos 14 días del año sucede una impune tradición. Los usuarios quedan a merced del criterio discrecional de los concesionarios del transporte, quienes imponen una tarifa más alta así como también deciden hasta qué hora trabajar el 24 y 31 de diciembre, y cuándo volver a reanudar el servicio el 25 de diciembre y 1 de enero.

La irregularidad encuentra un terreno fértil en la falta de la autoridad.

Una vez más las quejas por aumento de la tarifa, y la falta de transporte colectivo, vuelven a aparecer, mientras los funcionarios y servidores públicos gozan de vacaciones. ¡Ah! Pero manda decir, que cualquier queja sobre el tema, puede ser expresada vía correo electrónico, y el año que entra, regresando del asueto, será revisada para evaluar si merece una sanción.

Esto tal vez no ocurra en otros estados en los que aplica la figura de transporte público concesionado, pero aquí, sí.