Tribuna

El carnaval no incluyó pase de regreso

El carnaval de Tampico se consolida como el evento importante de la ciudad, solo detrás de las llamadas Fiesta de Abril, que se acomodan justo durante el asueto de Semana Santa, lo que atrae a más participantes que la celebración que hoy llega a su fin.

En el primer día de actividad, el conteo oficial reporta 30 mil asistentes al recorrido de comparsas que se realizó sobre el bulevar conocido como Perimetral.

Ayer, pese a las condiciones adversas del clima, la participación también fue importante, reflejando así que la fiesta está en el ánimo de los habitantes de la zona sur de Tamaulipas.

Si bien hubo un retraso que influyó para que la secretaria de Desarrollo Económico y Turismo de Tamaulipas, Mónica González García, no se quedara a presenciar todo el evento, el carnaval cumplió con su segundo día actividad, atestiguado por miles que así desafiaron el frío y la lluvia que a esa hora se dejó sentir en la ciudad.

El domingo, día que comenzaron las actividades del carnaval, fue notoria la asistencia de personas a presenciar el desfile de comparsas. Sobre la conclusión del día y comienzo del lunes, familias completas esperaron sobre la calle transporte público para regresar a sus casas, dotados de mucha paciencia, hay que citarlo.

Desde el punto donde la calle toma el nombre de Avenida Hidalgo y a lo largo de más un kilómetro, en cada esquina había grupos que esperaban el medio para regresar a su casa.

Aquí cabe el cuestionamiento sobre, ¿cuál es la función de la delegación de Transporte Público y de toda la Subsecretaría?, además de imponer uniformes, cursos de modales, y hacer como que revisar la unidades reguladas en lo mecánico como en el estado físico de la mismas.

La madrugada del lunes quedó claro que los taxistas hicieron lo que quisieron, prestaron el servicio, por el que tienen un permiso al no poder brindarlo con sus recursos la autoridad, a su conveniencia e imponiendo tarifas fuera de la realidad. Adelantaron agosto en pleno marzo.

Los 200 taxis y 60 autobuses nuevos que presume la dependencia de la Seduma, la primer noche del carnaval, brillaron por su ausencia.

Este caso como el que también ocurre en días de asueto, en los que el concesionario sale a prestar el servicio a la hora que quiere y no cuando el usuario lo necesita, obligan a poner el debate sobre la mesa.

El gobierno debe seguir como mero espectador o asume su responsabilidad de mandatario de los ciudadanos, a los que debe brindar, entre otras cosas, un transporte público eficiente, pero que hoy en día está al margen del orden.