Tribuna

La ayuda que necesitan los paisanos en EU

La llegada a la presidencia de los Estados Unidos de Donald Trump genera cada vez más nerviosismo, por los efectos que esto traerá para México en su decidido intento por cumplir cada una de las promesas realizadas durante su campaña en contra de nuestro país.

Es el caso de los mexicanos que se encuentran en el vecino país trabajando de manera ilegal. Los comentarios entre la gente de a pie de este lado de la frontera y que tiene familiares de aquel lado, demuestran que el sentir de unos y otros es de temor por lo que pueda suceder en caso de que el presidente estadunidense concrete la política migratoria prometida como candidato.

Al respecto, el jefe de la nación norteamericana ya empezó por darle forma a su propuesta respecto a los migrantes mexicanos que están en su país. Son dos acciones, una tiene que ver con el reforzamiento de la vigilancia en materia migratoria, y la otra es sobre el condicionamiento que se hará de los recursos federales a los lugares donde se tolera la presencia de indocumentados, se les llama ciudades santuario.

La incertidumbre entre las personas involucradas es real, sobre lo que pueda pasar. Hay quienes comentan que sus familiares han avisado que se moverán de lugar en Estados Unidos, a uno donde a la nueva política migratoria se le dificulte más encontrarlos, y en las ciudades donde se encuentran extremar precauciones y aumentar la discreción en sus movimientos, en otros casos.

En contraparte México anuncia aumento de recursos públicos al medio centenar de consulados que operan en el país vecino del norte, para crecer las capacidades de defensoría a los mexicanos en Estados Unidos que ven en riesgo su estancia laboral y sin papeles en aquella nación.

Cabe preguntar si antes de esta llamada crisis en la relación México-Estados Unidos, entonces, ¿a qué se dedicaban esas oficinas públicas mexicanas en aquel país? Corresponderá al Senado, representación popular encargada de todo lo relacionado con política exterior, vigilar que los consulados cumplan con el encargo.

Un deseo, no. En una obligación se convierte para las representaciones diplomáticas de México en Estados Unidos, en ir en busca de los paisanos para darles todo el apoyo e información que necesiten sobre sus derechos, y no que esperen, tras un escritorio y en la comodidad de una oficina, la llegada de connacionales para luego llenarlos de trámites burocráticos, como suele pasar en todo despacho público de nuestro país.