Tribuna

El auditor, el magistrado, ¿Quién sigue?

El hasta entonces auditor superior de Tamaulipas, Miguel Salmán Alvarez, dio un paso al costado en la encomienda con vigencia hasta el 2018. Argumentó “razones estrictamente personales” para presentar su renuncia al cargo.

La conclusión anticipada de su encargo fue presentada en un escrito depositado en la Oficialía de Partes del Congreso del Estado de Tamaulipas, dirigido a quien tiene a su cargo la representación de la titularidad del Poder Legislativo, es en resumen lo sustancial del comunicado con fecha del 13 de enero.

Lo que sigue es la designación del relevo, mismo que deberá salir de una propuesta que realizará la Junta de Coordinación Política del Congreso, para después ser llevada al pleno para su votación.

No está de más recordar la nueva realidad política de la entidad. Desde el 1 de octubre es gobernada por el PAN, partido que también es mayoría en el Congreso del Estado.

Por eso la salida del titular de la Auditoría Superior del Estado era algo que se veía venir. Su arribo a la encomienda, también tomando la estafeta de manera anticipada, pero sobre todo su relación con el anterior sistema hizo que su permanencia fuera asunto que terminó por resolverse luego de los primeros 100 días de la actual administración panista, y los relevos en posiciones claves para el gobierno no terminan con la salida de Salman Alvarez. 

Luego de aquel primer sábado del último trimestre de 2016, en los actos oficiales que le siguieron, la presencia de Hernán de la Garza Tamez en las imágenes de protocolo donde aparecen los representantes de cada uno de los tres poderes de Tamaulipas, se nota rara, por decirlo de alguna manera.

La versión de que el magistrado presidente del Poder Judicial local tiene los días contados al frente de su encargo asumido en el pasado sexenio priista, se dice desde el primer día de la toma de posesión de los vientos del cambio. Su salida se concretó ayer mismo.

Es dentro de ese nuevo escenario donde las cosas siguen siendo como siempre. La proclividad a tener el control de todo y hacer de lado el deseo social de incentivar los contrapesos al ejercicio público, no se resuelve con terminar con una hegemonía partidista.

El silencio al respecto, y en otros asuntos de interés colectivo, de quienes tienen la oportunidad de usar los estrados a su disposición, responde a los porqués de los problemas que aquejan a nuestro estado y retrata sin filtros su realidad.