Tribuna

Cuántos arrollados más se necesitan

La  falta de puentes peatonales no es un tema que se deba dejar pasar tan a la ligera.

Cruces con alto riesgo para la población en la zona conurbada se cuentan por decenas, y están plenamente identificados por las autoridades.

La decisión de comenzar por planearlos, gestionar los recursos y su construcción no puede esperar más, así lo demandan los frecuentes accidentes que ocurren, algunos con saldo funesto.

Entre los tantos planes, queremos creer que así lo es, de dotación de obras de infraestructura para la población que tienen los municipios, debe incluirse la de levantar puentes para reducir a mínimos los riesgos para quienes día a día, por necesidad, deben atravesar avenidas con hasta diez carriles de circulación para automóviles.

Para justificar la no construcción de pasos elevados para peatones, la autoridad ha encontrado, en la cierta indiferencia y por qué no irresponsabilidad de la gente por usarlos, un motivo para argumentar su falta de acción.

Para qué un puente peatonal, si ni lo usan, respondió la ex alcaldesa Magdalena Pereza cuando se le preguntó sobre la petición de unos vecinos de la zona norte de la ciudad.

Ejemplo de que cuando existe la voluntad de atender la problemática del riesgo que corre la población al cruzar avenidas de mucha circulación vial es el puente sobre bulevar Adolfo López Mateos, a la altura de la universidad. Una contención de varios metros de largo inhibe el intento por evitar unos pasos de más para alcanzar el otro lado de la calle.

De eso se trata, de intención por darle solución a una realidad que ha cobrado vidas. Endosarle al ciudadano la responsabilidad de no hacer la obra que le garantiza protección porque no la usa, es un argumento falto de responsabilidad que tiene de fondo el desinterés oficial por una de las varias necesidades que aquejan a la población.

Cualquiera con dos dedos de frente –en otro tema- sabe que primero está el 2015 y luego el 2016, aunque parece que entre los priistas hay quienes no lo tienen tan claro, y eso es conseguir los resultados en junio próximo para después empezar a planear lo que sigue.

Algunos priistas de la zona están siendo rechazados de participar en el equipo de campaña de un precandidato de la zona, debido a su simpatía con otro preaspirante, ¡del mismo partido! Vaya problema de unidad que enfrenta Rafael González Benavides entre sus huestes, que algunos ya quieren atajarle el paso a uno con grandes aspiraciones cuando aún no resuelven lo cercano.