Tribuna

Los apuros que pasan hospitales

Algo pasa en la red pública hospitalaria, que con más frecuencia se escuchan señalamientos sobre atenciones en el servicio que prestan, o más bien dejan de hacerlo.Es un tema que cada que se le menciona, pone de mal de humor a la autoridad local encargada de la salud pública, incluso hasta de manera grosera deja sin respuesta a quienes preguntan sobre las quejas, sin importar que sea mujer la portavoz de la demanda.

Tan real es el problema de carencias en el servicio de atención médica, que el día que las autoridades responsables de las distintas instituciones públicas quieran comprobarlo, con asistir a las explanadas, salas de espera, y áreas de urgencias, de hospitales y clínicas, es más que suficiente.En esos lugares recogerán testimonios hasta cierto punto inconcebibles, sobre deficientes atenciones, cuando se sabe que prestación de servicio médico y/o hospitalización es un derecho universal, que además se costea con dinero público.Uno de las tantas declaraciones que se recogen al respecto, la más reciente por cierto, el de una mujer joven con las semanas de gestación cumplidas a la que el producto se le murió.

Luego de varias horas en tal situación, la respuesta es que hay otras urgencias en las que está la vida de por medio, que obligan a atrasar su atención porque no hay los medios suficientes para atender todas las situaciones.  La reciente manifestación realizada en 22 entidades del país conocida como #YoSoy17 y protagonizada por médicos, puso en relieve la crisis que padece el sistema hospitalario de este país.

Por si lo anterior no fuera suficiente, ayer se confirma el apuro que atraviesan los hospitales públicos, por voz de la representación de una institución a quien no muchos se atreverán de cuestionar la veracidad de sus declaraciones.En el marco de la celebración del día del socorrista, la coordinación estatal de socorros de la Cruz Roja delegación Tamaulipas, señaló que una de las complicaciones para realizar su trabajo, que son más por estos tiempos, es la saturación en las áreas de emergencia de los nosocomios, lo que demora que den por concluido un traslado. Otro botón para una situación que los funcionarios de escritorio se niegan a reconocer.