Tribuna

La alternancia en Tamaulipas

Gustavo Madero y Carlos Navarrete estuvieron en Tampico en actividades de proselitismo de cara a elecciones internas en sus respectivos partidos.

El presidente nacional con licencia del PAN se confirmó para un nuevo periodo, luego de 48 horas de su visita por la ciudad.En tanto el aspirante a dirigir al perredismo nacional sigue en campaña buscando el mismo objetivo que Marcelo Ebrard, Carlos Sotelo.Inevitable hablar del momento que vive la entidad con dos personajes de la política nacional. 

Sobre la inseguridad, ambos no se salen de las respuestas que de ellos se esperan. Lamentan, señalan, desacreditan y hasta encuentran responsables de la situación.

Coinciden que más que una estrategia, en Tamaulipas se necesita un cambio, obvio de partido político al frente de la administración estatal, aunque a la hora de los cómos no hay profundidad.

Madero y Navarrete no dudan en que una alianza entre los partidos a que pertenecen es una opción viable para ese intento que, según, hoy más que nunca se ve más probable, y el tema de la seguridad tiene mucho que ver.

El ex senador perredista ve posible una sinergia política en el 2016 en Tamaulipas, e insiste que es lo que se necesita, ya que lo actual ha dado muestras que quedarle a deber a la sociedad.

Gustavo Madero, por su parte, ve un panismo tamaulipeco fuerte, que cada vez gana más espacios, y se remite a la cantidad histórica de diputaciones locales que hoy ocupan en el Congreso del Estado.

De entrada cree que el PAN está en posibilidad de conseguir la alternancia, porque cuenta con “muy buenas” mujeres y también “buenos” candidatos para lograrlo, lo que pudiera ser una primera señal por el énfasis aplicado.

Tampoco ve con desagrado una alianza con otras fuerzas políticas de la entidad, aunque a pregunta de que si el PAN pondría por delante disposición y ganas como para sacarla adelante, dijo que en una negociación siempre lo hay, que es lo mismo que quién sabe.

De esta manera, la posibilidad de una alianza en la sucesión gubernamental del 2016 dependerá de la negociación de intereses de los partidos políticos, como lo dejan a suponer dos  de sus personajes importantes, por encima de que los tamaulipecos tengan como opción en el 2016 un bloque opositor unido y por ende fuerte.