Tribuna

Vulnerable la zona ante la naturaleza

Un fuerte viento que por momentos alcanzó los más de 100 kilómetros por hora, fue el despertar de los habitantes del sur de Tamaulipas. La estela de afectación fue significativa toda vez que hasta la Refinería Madero se cuenta entre el saldo negativo de los efectos que trajo consigo el paso del frente frío número 12.

La planta “Francisco I. Madero” registró un paro parcial a consecuencia de la rotura de un cable de alta tensión alimentador del servicio eléctrico a la instalación de Pemex en Ciudad Madero.

El previo al arranque de operaciones de la refinería resultó también accidentado, ya que en la pruebas de los equipos las plantas arrojaron emisiones contraladas, que al exterior se perciben como explosiones. El hecho obligó a un desalojo que fue notorio desde afuera.

En paralelo, las ciudades de la zona conurbada vivieron una mañana caótica.

Una treintena de sectores vieron suspendido el servicio de energía eléctrica.

Fueron más de mil familias las que resultaron afectadas por varias horas ya que la luz tardó en regresar.

La Avenida Madero, antes Obregón, fue cerrada en un tramo por precaución, ya que cables del tendido eléctrico se sacudían como efecto de los fuertes vientos.

También la corriente de aire echó a tierra árboles que en algunos de los casos causaron afectación en patrimonio de particulares.

De acuerdo con el reporte de la Capitanía de Puerto en Tampico, la fuerza del viento superó por momentos los 100 km/h.

Fueron minutos que juntos sumaron horas de inestabilidad climática. Suficientes para afectaciones importantes.

La fuerza del viento fue lo más cercano a los efectos de un huracán categoría uno. Faltó la lluvia.

¿Se imagina lo que nos depara en caso de un ciclón que tenga como entrada a tierra el sur de Tamaulipas?

¿Estaremos preparados para afrontar un mal tiempo de ese tamaño? Las horas de norte de ayer confirman que no.

Pero ya vendrán, deseo que nunca, los días de lamentarse por lo que no se hizo, de lloriquear por la declaratoria de emergencia, luego de desastre, y esperar que el Fonden reponga lo que en años, décadas, se pudo evitar con obras tan necesarias como urgentes.

Mientras eso sucede, hay mejores cosas en que distraerse. Qué le parece… ¿La repartición del presupuesto público para el año que entra? ¿Las candidaturas del 2015? ¿Qué más?