Tribuna

El PAN se baña de pueblo con mira al 2015

El panismo de repente se acordó de una clase de mexicanos que ha sido olvidada y a veces reprimida cuando exige públicamente su derecho a un mejor bienestar, como lo es la trabajadora, así lo demuestra la historia.No hace mucho, tuvieron 12 años para mejorar las condiciones del sector obrero del que ahora se agarran como bandera, pero hicieron muy poco o nada.Y “la ciencia que estudia el pasado de las sociedades humanas” exhibe el rezago que se tiene en remuneración para los que de ese universo son los más, ya que también hay que reconocer que existen otros a los que nos les ha ido tan mal.Ni en la época en la que hubo que aprender a administrar la abundancia los salarios fueron mejores.

Luego el alza mundial de las tasas de intereses conjugado con la caída de los precios del petróleo, y el despilfarro que se hizo de aquellos excedentes millonarios, hizo que la estrategia para la recuperación fuera la misma, apretarle el cinturón a los de siempre.Entonces llegaron los famosos pactos, gobierno, empresariado y clase obrera representada por un longevo líder, acordaban mantener la tranquilidad, en aras de un progreso que nunca terminó de llegar a donde debería.

En el camino hubo otras “inteligentes” tácticas para mantener el freno puesto a los salarios de una mayoría de trabajadores, hasta lo que hoy se conoce como Comisión Nacional de Salarios Mínimos.Cada año que hace el anuncio de en cuánto se fija el salario mínimo arranca entre los “beneficiados” cada lindura de reacción, por citarlo de una manera decente.Ese flagelo contra el sector obrero hoy es la bandera del Partido Acción Nacional, que contrario a la percepción que de éste se tiene, sale a la calle a recabar firmas con el propósito de sumar las suficientes y llevar el tema a instancias de los poderes Legislativo y Judicial.

Dicha colecta visitó Tampico. Liderados por Alberto López Fonseca y en la compañía de militantes, el panismo de estos lares se dio a la tarea de aplicar la consulta entre la personas que se encontraron a su paso.La intención es buena, pero el fondo tiene todo el tufo de electorera, en un partido político que al menos en Tamaulipas no se ha caracterizado por ser, salvo excepciones individuales, el contrapeso que se espera. Su lucha ha estado en otros temas y sus intereses también distantes de las luchas obreras, por señalarles un tema.