Tribuna

En la Moscú, no todos son damnificados

Otra realidad del momento que se sigue viviendo tras el paso del huracán Ingrid por territorio tamaulipeco, es el abuso y la deshonestidad de quienes han hecho de la auto victimización un modo de vida.

En el recuento de daños, ni todos son afectados, y tampoco el supuesto patrimonio perdido existió; en paralelo existen quienes están acostumbrados a sacar provecho de la tragedia.

Es cierto, son más los que realmente padecen las consecuencias de vivir en zonas inhabitables y perderlo todo cada vez que hay fenómenos climáticos, pero existe el otro lado de la moneda, el del engaño para sacar provecho de un río revuelto.

Mucho tiene que ver la escasa transparencia en la comprobación de recursos públicos en la entrega de apoyos, que van desde víveres, materiales para la reconstrucción de viviendas y reposición de patrimonio.

Un real seguimiento y comprobación de que la ayuda llega a quien realmente la necesita está en duda, a partir de informes de que en la Moscú, un sector de Tampico identificado por estar en emergencia cuando hay lluvias extraordinarias, esto cada año, se han acostumbrado a vivir de los apoyos en cada contingencia.

Abultadas listas de candidatos a entrega de despensa, repartidas de manera discrecional por líderes de colonos, en las que sin una fiscalización real por parte de las autoridades, aparecen beneficiarios que ya no viven en el sector.

De igual manera, quienes ya le encontraron el modo a la tragedia, y a partir de ahí han fincado más de una planta a su vivienda, revenden entre quienes sí lo necesitan, su bono para comprar materiales para construcción o de reposición de electrodomésticos, entregado también de manera no muy clara, y porque la inundación alcanzó una parte de su propiedad.

De esta manera en la Moscú hay quienes han aprendido a sacar provecho de la desgracia, son unos cuantos, los mismos de cada año, quienes esperan con ansia las lluvias y poner en marcha un método, para nada honesto, de vivir de la dádiva oficial.

Fe de erratas. Ayer en la opinión Tamaulipas, los cambios que vienen escribo: “Egidio Torre Cantú tendrá 90 meses menos de gobierno(…)” cuando lo correcto es “90 días menos de gobierno”, un error que agradezco me haya sido señalado por quienes se toman el tiempo de leer, pero sobre todo opinar en cada entrega.