Tribuna

Ex Aduana: las respuestas que faltan

La pérdida de fondos federales que se destinarían para la restauración del edificio de la ex Aduana del Puerto de Tampico, es un tema que apunta perderse entre la euforia de la temporada, en la que se hizo público, aunque no debería, dada la importancia que tiene el recinto en los proyectos turísticos de la ciudad.

El Diario Oficial de la Federación en su publicación del viernes 19 de diciembre consigna la modificación al convenio entre la Secretaría de Turismo federal y el gobierno de Tamaulipas con relación a un subsidio en materia de desarrollo turístico para el 2015.

A petición de la Secretaría de Desarrollo Económico y Turismo del estado, dichos recursos, en total 48 millones repartidos entre federación y gobierno local, fueron reorientados para proyectos en Tula y Ciudad Victoria, los que originalmente estaban considerados para el histórico edificio en Tampico.

Sin el ánimo de promover un sentimiento regionalista, la pregunta obligada, dado el cambio de parecer, sustentada en simple curiosidad es ¿Por qué?

Tal vez la entrega de la ex aduana, para su operación, al municipio por parte de la dependencia de la SCT no está del todo firme. También que las reglas de operación para el uso de los recursos federales exigía hacer el cambio y la reasignación.

Pero todo es mera especulación, porque la principal responsable responder a la curiosidad de un habitante de Tampico no se encuentra disponible en estos momentos, puede ser que por las fechas, lo que hasta cierto punto es entendible, aunque su mente y acciones, se sabe, están puestas en su Matamoros querido y una posible candidatura.

La actitud de Mónica González García, todavía secretaria estatal, no es de extrañar. En otros temas en los que la solicitud de respuestas precisas sobre tópicos distintos a lo que le es cómodo hablar, manda decir que se le manden las preguntas por escrito, pero esta vez ni eso.

Ante la falta de respuestas, el balón cae en la cancha de los diputados locales por Tampico, quienes dicho sea de paso se siente más cómodos haciendo tareas de entrega apoyos, que llamando a cuentas a un funcionario para pedirle una explicación sobre la pérdida de recursos para un proyecto turístico de la ciudad que representan.