Tribuna

Dudas y quejas por el cambio al horario de verano

Comenzó el horario de verano, y tras éste los señalamientos así como quejas por su aplicación, que a pesar de las décadas que lleva realizándose, no termina por caer en la aceptación unánime.

Al paso de los años, la medida oficial que tiene como propósito, según, el ahorro, todavía persisten las dudas durante el tránsito. Palabras más, palabras menos: “se adelanta o se atrasa el reloj…” es la pregunta que ocupa el número uno del ranking sobre dudas.

Cuando apenas se pretendía instituir el horario de verano en el país, hubo el caso que Tamaulipas tenía una hora y Veracruz otra, era al final de los ochentas, según mi memoria, con las implicaciones que esto trajo entre dos entidades con actividades en común.

No tardó mucho en que el proyecto se convirtiera en una medida oficial y fue así como el país, con tres husos horario, se adaptó a lo que en otros ya era un acción para traducirla en ahorro.

Pero el transcurrir de los años no ha evitado las observaciones y malestares públicos de muchos.

El estado de Oaxaca, es uno en el que un porcentaje de sus habitantes no lo aceptan y de plano no lo aplicarán, así lo han expresado.

La teoría dice que el adelantar una hora el reloj en la primera semana del mes de abril, y así permanecer durante los siguiente seis meses, es para sacar provecho de la mayor cantidad de tiempo de la luz natural que se refleja sobre nuestra latitud y longitud en el hemisferio norte.

Lo anterior debe ser sinónimo de ahorro, lo cual es posible si se considera que con más iluminación no artificial se conserva las reservas petroleras cuyos derivados son materia prima para la generación de energía eléctrica.

Aunque la práctica indica totalmente lo contrario, porque el ahorro de luz que se genera por el horario de verano para nada se traduce en precios más bajos en el servicio que se presta a los millones de usuarios en el país.

De esta manera, la aplicación del horario de verano sigue incomodando a bastantes, aunque lo cierto es que al paso de unas semanas el tema se deja de lado y después ya ni quien se acuerde.Desde la óptica del vaso medio lleno, la exposición pública del alcalde Gustavo Torres Salinas en el contexto de un entorno complicado, como lo fue el domingo, debe ser tomada como un avance en la materia, un pasito si lo queremos ver así, pero notorio.

En el pasado, hubo quien agarró sus cosas y se fue del país, dejando a su suerte a la población, para hacer del aeropuerto su despacho y en ese ínter hacer de la celebración del bicentenario de la independencia de México, la celebración más triste del país.