Tribuna

Droga en escuelas y políticas públicas

Hace días jóvenes estudiantes fueron expulsados de la secundaria en la que estudiaban porque fueron sorprendidos fumando mariguana dentro de la escuela, según versión de las mismas autoridades educativas.

Terrible noticia que cinco adolescentes estudiantes sean parte de la estadística de adicciones en menores edad. Según los informes del caso no era la primera vez que lo hacían.

Pero más lamentable es que la decisión haya sido separarlos del plantel. Sería interesante conocer cuál es plan que en este tipo de casos emprenden las autoridades involucradas.

Responderán que se turnan a la instancia oficial competente, se les da seguimiento y hacen todo cuanto está a su alcance –aunque es su obligación- para que los muchachos acudan a pláticas, terapias y clases particulares, obvio que auspiciadas por el erario, para no perder el curso.

Una teoría sobre lo que se debe hacer en este tipo de casos nos lleva suponer que los jóvenes involucrados ya están siendo atendidos por diferentes instituciones públicas.

Una enviada del sistema de atención a la familia, entiéndase trabajadora social, ya acudió a las casas de los chavos para realizar los primeros reportes sobre el entorno social y económico de sus respectivas familias.

En paralelo otras instancias financiadas por el erario, o sea que nos cuestan mantenerlas vía impuestos, están ocupadas en brindarles las atenciones de llevarles las terapias y clases extramuros, o sino van por ellos y los trasladan a los lugares donde se les brindan las respectivas atenciones.

Es cierto, lo que pasa en la práctica nos hace dudar que todo lo anterior esté ocurriendo. Los siempre mal pensados creemos que en el caso de los jóvenes sorprendidos fumando yerba se optó por lo sencillo, cortar por lo sano, apelar a la desmemoria colectiva, y ya luego que los papás batallen en conseguir una escuela que los acepte, para que así puedan recuperar sus estudios.

Como habitantes de un mismo territorio tampoco podemos ser indiferentes ante algo que tarde o temprano cobrara factura. Cinco jóvenes, los anteriores y por venir, no se pueden quedar apartados por una decisión equivocada, y luego olvidados.

La ayuda debe ser exigida, pero también brindada, cada quien desde sus posibilidades. Empresarios, asociaciones civiles, sociedad en general, haciendo sinergia con la autoridad. Creando los espacios, financiando programas, y vigilando el cumplimiento de políticas públicas para el caso, o en su defecto denunciar su falta de aplicación.