Tribuna

Correcaminos, ¿de Primera?

Una historia conocida y tristemente repetida nos remite al futbol profesional.

Un par de equipos con problemas económicos como resultado de un capital de dudosa procedencia que lo sustenta.

Querétaro, en Liga MX, y Ciudad del Carmen, en el Ascenso Mx, así llamadas ahora la Primera y la división que le sigue en el balompié organizado, pasan por días complicados, tanto jugadores y demás recurso humano, como sus respectivas aficiones.

Tras el destape de supuestos hechos de corrupción de la empresa Oceanografía con el erario federal, su filial AJL Futbol del Golfo, propietaria de las dos instituciones deportivas que nos ocupan, también está en problemas.

Se sabe que autoridades fiscales intervinieron todo lo relacionado con dicho capital privado, incluido los equipos de futbol profesional.En la cancha de las suposiciones, todo apunta a la desaparición de ambas escuadras deportivas, o cambiarán de propietarios en el mejor de los casos, y en un escenario muy positivo permanecerán donde juegan tras un rescate con dinero público o privado.

Casos similares fue el salvamento del Club Santos Laguna, por Grupo Modelo de la efímera fama de Carlos Ahumada Kurtz, o del Monterrey de Lankenau por Femsa, de lo más exitoso que la memoria trae al caso.

Mientras las autoridades se hacen cargo de la parte legal, en lo deportivo, Liga MX y Ascenso MX tienen en cartera dos equipos que ofrecer a sedes con interés de contar con balompié profesional.Siguiendo con las especulaciones, y sin dejar de lado la relación gobierno con Femexfut, ahora estrecha a través del programa de prevención delito, qué tan lejano le parece la siguiente posibilidad.

Si la recuperación del Querétaro no se da para la plaza que hoy todavía ocupa, ¿a dónde puede ir?¿Le parece Ciudad Victoria? Si lo que el futbol organizado busca es un capital de orígenes honestos comprobados, Correcaminos y sus auspiciadores oficiales los tiene.

En la parte social, un equipo profesional de primera división vendrá a ser un generador de economía, por todo lo que surge a su alrededor, y la opción de entretenimiento de ese nivel, vendrá a convertirse en un bálsamo para una ciudad tan complicada como la capital del estado en materia de seguridad.

No se trata de que Tamaulipas tenga balompié del máximo circuito por decreto, pero la situación que atraviesa, por un lado, y la oportunidad que se presenta, por el otro, bien valen un empujoncito.