Tribuna

Control absoluto en el Congreso de Tamaulipas

El priismo tamaulipeco no da señales de levantarse, sino de todo lo contrario, que no quiere hacerlo, según porque espera indicaciones de su dirigencia nacional para comenzar la reconstrucción de algo que fue derribado por los vientos del cambio.

Con la repartición de comisiones en el Congreso del Estado, el PRI de Tamaulipas fue exhibido como en lo que ahora está convertido, en una minoría, la primera, como si eso fuera gran cosa.

El panismo y los convertidos al panismo, se llevaron para su causa la mayoría de las comisiones legislativas, incluidas por supuesto las más importantes, algo que ya se esperaba, pero como quiera es destacar, porque pasa a formar parte de la nueva realidad política que se decidió el 5 de junio.

Las comisiones de Gobernación, así como la de Finanzas, importantes por los asuntos que por ahí se turnan: nuevas leyes y reformas; en tanto que todo lo relacionado a los recursos públicos, quedaron en manos de Jesús María Moreno Ibarra, y Carlos García respectivamente, par de legisladores de confianza del gobernador.

Seguridad Pública y en la de Derechos Humanos también fueron para la mayoría panista. Ahí quedaron Glafiro Salinas Mendiola y Teresa Aguilar, que también presidirá la de Justicia.

En el pasado reciente los asuntos de seguridad pública y los de derechos humanos, fueron para la oposición, que desde ahí se lanzaba con todo contra el Ejecutivo en turno; era la manera de aparentar que entonces había pluralidad.

Ahora las cosas fueron diferentes. Diputados del mismo partido político que gobierna, estarán al frente de asuntos en los que hay más vulnerabilidad, derechos humanos y seguridad pública. El control es total, para qué conceder a la oposición la oportunidad de estar duro y darle en temas en lo que seguirá habiendo motivos para atacar.

No deja de sorprender que la presidencia de la comisión encargada de las cuentas públicas haya sido otorgada a Joaquín Hernández Correa, el exalcalde perredista hijo de La Quina, una charola de plata a la que sacará mucho provecho, dicen unos; otros creen que pusieron al mapache a cuidar el nido de las ponedoras.  

Al PRI le dejaron la presidencia de nueve comisiones, al Partido Verde dos, mismas para Nueva Alianza, una al Movimiento Ciudadano, en tanto que a Morena le correspondió una.