Tribuna

Conformistas o indiferentes

Con su popularidad como principal activo, Magdalena Peraza Guerra, se le vio otra vez en un escenario que seguramente ya extrañaba, como lo fue la reciente gira del gobernador del estado.

Hay que decirlo, esta vez la maestra no tuvo un rol principal, se conformó con ser un invitado más, y de la misma manera así fue el trato que recibió de quien es el protagonista del tipo de actos que congrega a la clase política de la ciudad.

Pero muy a pesar de eso, Magda tiene respuestas para preguntas que tienen qué ver con su figura pública, ya de muchos años; le son necesarias en estos nuevos tiempos en los que no cuenta con un presupuesto público para mantener vigente su nombre.

Es así como respondió al tema del mercado “Manuel Ávila Camacho”, en el que se presume que regidores de su administración municipal, aprovecharon esa condición privilegiada para su beneficio, según señalan locatarios.

Corresponde al actual Ayuntamiento tomar cartas en el asunto, afirmó sobre los dichos de quejosos comerciantes que acusan de apoderarse de locales del remozado centro de abasto a los ex servidores públicos que le acompañaron en su sueño, hecho realidad, de gobernar Tampico.

También sobre el plan de contar con nuevos mercados municipales, impulsado en su gestión pero al igual con el mismo resultado que sus antecesores, tuvo opinión y ésta fue de apoyo a la intención de hacerlo realidad de su sucesor.

Es cierto, la profesora sigue siendo un activo político vigente de Tampico, aunque ella diga que en este momento no está involucrada en la política.

La popularidad que arrastra no se le discute, misma que es un atractivo para los diferentes partidos políticos, que hoy en día carecen de personajes con identificación con las mayorías.

Pero, los espacios de representación ciudadana por decidirse en corto plazo, ¿necesitan de un carismático y de alguien con una popularidad como su principal recomendación?Una sociedad como la de Tampico, con un poder adquisitivo promedio, donde están asentadas universidades de prestigio, y organizaciones civiles de estatura reconocida, debe conformarse con desempeños medianos como servidor público como su más fuerte opción para representar sus intereses, ¿de ese tamaño es nuestro nivel de exigencia?