El Desafío del Pensar

Sin Fidel, y Juan, sin todo

Bajo la lluvia, un joven Fidel sostenía su discurso frente al micrófono. Abajo del cartel se leía el núcleo del mensaje: “La Revolución es voluntaria”. Lo coloqué a la entrada de mi cuarto como mi ideal ético, pues hace 40 años así lo creíamos algunos jóvenes y cantábamos “Aquí me quedo”, de Neruda: “…y los que se creen prisioneros que se vayan a Miami con sus tías”… Chile y Cuba compartían el mismo ideal.

Para una buena parte de esa juventud, Fidel fue el héroe que inspiró a músicos, poetas e intelectuales. Pablo Milanés cantaba: “Cuando me veo y toco yo, Juan sin nada nomás ayer, y hoy Juan con todo, y hoy con todo…”. Fueron los años de la esperanza en un mundo mejor; creíamos a Cuba más allá de los peligros que en 1945 Orwell expuso en Rebelión en la granja

En ese espíritu íbamos a la sierra de Puebla a “concientizar” a “los compañeros campesinos”, quienes eran los primeros sorprendidos al ser llamados así. Las mujeres teníamos que cuidarnos de no acabar enseñando a leer a los niños o cocinando para la comunidad. Mi ya desde entonces proverbial torpeza en la cocina hizo de mí la “maestra” de una ranchería en la hermosa y fría serranía poblana, antes de dedicarme a mis estudios en la UNAM.

Con el tiempo llegó aplastante la decepción: la Revolución no fue voluntaria y Juan no tenía todo. Comenzaron a circular películas de denuncia política y noticias sobre el trato a homosexuales, disidentes y a cualquiera que no se ajustara a la estrecha mira del régimen. Aun así algunos asegurábamos que sin bloqueo, hubiera sido diferente. Seguramente, aunque qué tan diferente es algo que nunca sabremos.

El final para mí y muchos llegó al viajar a Cuba y constatar que por ningún lado encontramos a Juan con todo. Juan no tenía nada y la prostitución parecía haberse recrudecido. Con la voz entrecortada un compañero (ese sí, sin comillas) me lo contó: “Por un dólar, Paulina. Niñas de 12 o 13 años, por un dólar.”

“Juan con todo” fue el ideal que echó a andar a toda una generación. Ahora, como si se tratara de una especie de “Monarquía”, donde la aristocracia política se define con base en lazos sanguíneos, el actual presidente, hermano del otrora líder de la revolución, ha anunciado la muerte del… ¿héroe o tirano? Usted dirá.