El Desafío del Pensar

Sin ética, no hay bioética

¿Cuál es la relación entre la ética y la bioética? ¿Porqué si ya existía la primera, hemos requerido la segunda? Sin duda hacía falta extender el tema de estudio de la ética (a saber, el ser humano) a la vida y lo que la sustenta. Y era necesario también una forma diferente de estudiar la vida, que no se limitara a la perspectiva filosófica, sin que incluyera los diferentes campos del saber.

Hay dilemas bioéticos que requieren acudir a la medicina. Los hay que requieren de modo imprescindible de la jurisprudencia, la psicología, la biología o las ciencias físicas: todas las áreas del conocimiento pueden entrar en juego a la hora de enfrentar un dilema bioético, dependiendo del caso a tratar. Existe solo un ámbito que está siempre presente y resulta imprescindible: la ética.

El estudio de la bioética, sea que verse sobre los derechos de los seres humanos o sobre la salud de los mares o ríos, tiene como finalidad emitir un juicio de tipo ético. En ese sentido esta disciplina no estudia únicamente nuestras relaciones con los seres vivos, sino también con el aire, los ríos, los mares, los bosques y en general los ecosistemas que si bien no se consideran vivos, son la base de la vida.

Se podría pensar que extender la bioética de esa manera sería ya mezclarla con el campo de la ecología, pero esto no es así. La bioética retoma esos estudios, como lo hace con el resto de las ciencias, y emite un juicio de carácter ético: “esto es lo adecuado, lo bueno, lo justo, aquello no lo es, por tales y tales razones”.

Nunca habrá un problema bioético que no remita a la ética, pues la ética es el núcleo de la bioética. Digámoslo con claridad: la ética es a la bioética lo que la raíz al árbol, es lo que la cimentación a un edificio. Los diferentes estudios científicos y humanistas en los que el punto de vista ético es inexistente, no son bioética. Por contraste, todo estudio científico o humanista que conlleva un análisis ético, es ya un estudio que puede considerarse dentro del campo de la bioética.

Una vez más, digámoslo con claridad: sin ética, no hay bioética. Y ahí donde hay bioética, hay ética.