El Desafío del Pensar

La doctora Biruté Galdikas: un 'ángel de Leakey' viene a México

La UNAM estará de gala el miércoles para recibir a una mujer ejemplar en la lucha por proteger la naturaleza, cuyo trabajo ha sido objeto de varios documentales, entre ellos 'Born to Be Wild', narrado por Morgan Freeman.

La UNAM estará de gala el miércoles para recibir a una mujer singular: Biruté Galdikas. Su trabajo ha sido objeto de varios documentales, pero lo que la ha catapultado a la fama en el ámbito de la lucha contra el calentamiento global fue el famoso largometraje narrado por Morgan Freeman Born to Be Wild (Nacidos para ser salvajes), que será proyectado en la universidad con esta mujer, a quienes los nativos de Borneo suelen llamar simplemente doctora G.

A través de la película Gorilas en la niebla conocimos la historia de Dian Fossey y su trágico final,  violada y asesinada a manos de los cazadores de gorilas. A la par de Fossey, otras dos mujeres estudiaron orangutanes y chimpancés: Jane Goodall y Biruté Galdikas, respectivamente.

Las tres son conocidas como Los ángeles de Leakey, en honor a su promotor, el antropólogo Louis Leakey. De ellas, Biruté Galdikas ha sobresalido por el impacto que su trabajo ha tenido en el medio ambiente. Su tema de estudio, el orangután, la llevó a una batalla incansable para mostrar cómo lo que está sucediendo en Borneo afecta las costas del Pacífico: la tala de bosques tropicales para abrir paso a la siembra del aceite de palma y la ganadería.

La vida de esta mujer sorprende a cualquiera; parece imposible que pueda existir alguien con tal tenacidad, entrega, sensibilidad e inteligencia: son cualidades que no suelen ir juntas. Su libro Reflejos del Edén es un documento valioso no solo por el placer que brinda su excelente narrativa, sino por el testimonio del esfuerzo sobrehumano para documentar y salvar de la extinción a las “personas de los bosques”, como se llama en malayo a los orangutanes —orang hutan—.

La intuición de los malayos pareciera fortificarse ahora que sabemos que, al igual que otros grandes primates, el orangután es capaz de hablar con el ser humano a través del lenguaje de señas. Quizá, inmersos en la naturaleza, sabían eso que occidente apenas comienza a sospechar: los grandes simios son “personas no humanas”, porque entre ellos cada individuo tiene una personalidad única, como lo supo documentar la doctora G.

El viaje de la ‘doctora G’

La alemana-canadiense, de padres lituanos, emigró a Los Ángeles, donde en marzo de 1969 conoció a Leakey. Al igual que él, desde temprana edad, se sintió tocada por una pregunta: ¿cómo éramos antes de ser humanos?

Le tomó un par años a Biruté llegar a la selva de Borneo; antes se ocupó de terminar sus estudios, juntar fondos, viajar para prepararse y corroborar en un zoológico lo que ya sabemos: que los animales no deben estar en cautiverio, que los hace infelices, neuróticos y enfermos. Galdikas describió su primer encuentro con orangutanes confinados de la siguiente manera:

“A mi llegada, varios estaban jugando con sus heces. En visitas posteriores hice cuanto pude por mejorar su monótona existencia, proporcionándoles a escondidas leche, pasas, café y frutas, llevándoles pequeños retales de telas de colores subidos… Pronto desapareció la costumbre de comerse heces o de embadurnarse con ellas.”

Cuando en 1971 finalmente llegó a la isla de Borneo que ocupan Indonesia, Malasia y Brunéi, tuvo que enfrentar muchas frustraciones. El orangután vive en las copas de los árboles, de modo que para observarlos debió sumergirse en negros pantanos atiborrados de sanguijuelas que se pegaban a su piel. Enfrentó la amenaza real de las víboras que aparecían a cada paso y la constante lluvia helada que a veces impedía ver hacia arriba y la obligaba a portar diariamente ropa mojada.

El orangután no sabe de urticarias, alergias, fiebres y llagas causadas por los piquetes de insectos ni siquiera clasificados todavía. Por supuesto, observar a este animal implica acabar con tortícolis por ver hacia arriba por horas, días, meses, años… este primate arborícola salta entre las copas de los árboles y de vez en cuando arroja enormes troncos para alejar a quien se acerca.

Su estudio no fue una tarea fácil y a esa labor hemos de agregar las amenazas de muerte y los secuestros por parte de quienes no desean defensores de las tierras de los orangutanes.

Lo que Goodall observó de los chimpancés en un par de horas, a Galdikas le tomó un par de meses, si no es que años, para estudiar el orangután. Pero gracias a su labor no solo la humanidad conoce ahora la conducta de ese mamífero: de hecho ella lo salvó de la extinción y ha colocado un foco rojo en Indonesia y en el resto del mundo en temas ambientales.

Ciudar el medio ambiente

Los bosques tropicales han sido por milenios los pulmones del planeta y están siendo exterminados. Con ello el cambio climático se acelera: el fenómeno conocido como El Niño, considera Galdikas, se ha vuelto no solo más devastador, sino más frecuente.

Ante un mundo tan inhóspito la especialista respondió con armonía. Hoy ha sabido ganarse la confianza no solamente de los nativos, antaño temibles cazadores de cabezas, sino incluso comienza a educar a algunas de las compañías que destruyen los bosques con los plantíos de aceite de palma, que como consumidores debemos de evitar al máximo.

Entre estas compañías, la ganadería, los taladores de madera y los cazadores furtivos, cualquiera se hubiera dado por vencido, pero no Galdikas; hoy se dedica no solo al estudio del primate, sino a la rehabilitación de orangutanes cautivos, a la educación de los pobladores del Borneo, a comprar tierra para la sobrevivencia del simio y, por su fuera poco, intenta ganar recursos para su causa promoviendo el turismo ecológico desde el Camp Leakey, como nombró su centro en medio del bosque tropical.

Quien quiera observar este magnífico primate ya puede hacerlo con la seguridad y comodidad de cualquier turista, sin pasar por las penurias que hace 40 años vivió la doctora Galdickas.

Académica rigurosa, exploradora audaz, conservacionista comprometida y mujer ejemplar, será homenajeada el 20 de abril en el auditorio Alfonso Caso de la UNAM en el contexto del segundo congreso La Bioética y los animales, evento abierto que comienza a las 10:00 y es organizado por la Facultad de Filosofía y Letras, el Programa Universitario de Bioética y el Proyecto Gran Simio–México.