Hillary Clinton, ¿calentando motores?

Hillary Rodham Clinton está estos días literalmente en todas partes: no solo llena las portadas de los diarios y salta de un talkshow a otro en la televisión estadunidense, sino que además come hamburguesas en público o se compromete con programas educativos para niñas.

Además, la ex secretaria de Estado, ex senadora y ex primera dama también está apoyando con fuerza a los candidatos demócratas, que en las importantes elecciones al Congreso de noviembre próximo tendrán que defender su mayoría en el Senado. De lo contrario, el presidente Barack Obama sufriría una dolorosa pérdida de poder en Washington, pues los demócratas no tienen opciones de lograr la mayoría en la Cámara de Representantes. Y el apoyo de Hillary Clinton puede ayudarles a arañar algún que otro escaño.

El resultado de estos comicios no solo tendrá consecuencias para el resto del mandato de Obama: también será clave para determinar las posiciones de salida en la carrera por la presidencia, en 2016. Y según dijo Hillary Clinton recientemente, ella no anunciará hasta comienzos del año que viene si se presenta como candidata.

A priori, la ex secretaria de Estado goza de considerables ventajas. Según los sondeos, en estados decisivos como Florida, Pennsylvania o Virginia quedaría por delante de los posibles candidatos republicanos, entre los que se barajan el ex gobernador de Florida Jeb Bush —hermano e hijo de los ex presidentes George Bush senior y George Bush jr.— o el gobernador de Nueva Jersey, Chris Christie.

“Hillary inspira respeto, no hay duda”, señala la politóloga Karlyn Bowman, del American Enterprise Institute. “Ha pasado ya varias pruebas”.

Distraídos por su objetivo de quedarse con la Cámara alta, los republicanos se pierden, según Bowman, entre candidatos con pocas posibilidades, como el senador Rand Paul, el diputado Paul Ryan o el gobernador de Texas y ex candidato a la presidencia Rick Perry. Incluso hay quienes afirman que Mitt Romney podría volver a la carga. “Para mí son el equipo B, no el equipo A”, afirma la experta.

La ventaja de Clinton no es nada despreciable, apunta. Lleva desde comienzos de los 90 en el foco de la opinión pública y la gente “tiene la impresión de que la conoce bien (…) No creo que haya mucho sobre Hillary Clinton que no sepamos”, añade.

También ayudó a su imagen el embarazo de su hija Chelsea y el nacimiento, hace unos días, de su nieta. The New York Times la elevó a la portada de su prestigioso suplemento dominical y una nueva serie de televisión sobre una secretaria de Estado recrea el papel de Clinton como jefa de la diplomacia.

Ella, por su parte, disfruta del interés público que suscita. “Hola Iowa, ¡aquí estoy otra veeeeez!”, exclamó durante una barbacoa para un senador demócrata. Este estado escasamente poblado del centro oeste es clave en la elección de candidato para las presidenciales. Allí, en enero de 2016, comenzará de verdad la carrera electoral. Y en Iowa perdió Clinton por primera vez frente a Obama.

En aquel 200, Clinton tuvo que reconocer amargamente que había confiado demasiado en sus posibilidades. Obama la eliminó del ring, en parte porque ella se había sentido demasiado segura de que, como ex primera dama, sería la primera mujer presidenta de Estados Unidos.

Algunos demócratas critican que Hillary Clinton aún no se haya comprometido, pues eso perjudica a otros aspirantes. En algunas encuestas se sitúa con más de 50 puntos por delante de posibles candidatos como el vicepresidente Joe Biden. No obstante, varios potenciales candidatos como las senadoras Kirsten Gillibrand y Elizabeth Warren o el gobernador de Nueva York, Andrew Cuomo, parecen haberse colocado en la posición correcta.

Además, está la cuestión de los dos presidentes de su vida: Obama y su marido, Bill. Mientras que, según los expertos, el popular ex mandatario sigue teniendo la capacidad de sumar puntos para la candidatura de su mujer, con Obama es más complicado. Su popularidad está en caída y, si se vuelca en apoyar a la ex primera dama, podría ser un arma de doble filo.