Palabra de lector

Resarcir con dinero agresiones no ayuda a generar respeto por la ley

La ley tiene un problema que fomenta la desobediencia de la misma entre la clase alta de México: impone fianzas que son una burla, son un porcentaje mínimo comparado con el dinero que perciben. Quienes tienen dinero no solo se zafan de la justicia pagando las fianzas; es lo mismo con el resarcimiento de los daños. Hace pocos días un marino de EU que acuchilló a un hombre oaxaqueño y a su hijo se libró de enfrentar la ley al dar dinero a las dos víctimas. La legalidad ha impuesto a quienes tienen dinero una forma sencilla de librarse de la justicia, puesto que 100 mil o 200 mil pesos no son iguales para quien percibe 10 mil al mes y para quien gana 100 mil.

Basta recordar los incidentes acaecidos al city manager de la delegación Miguel Hidalgo al aplicar la ley a los autos conducidos por los guaruras del empresario Raúl Libién: se les multaba; el empresario pagaba la multa y los guaruras volvían a infringir la ley quitados de la pena. Se les volvía a multar y el empresario habló autoritario y con groserías al funcionario. Días después la rencilla concluyó en un secuestro al city manager en plena avenida Reforma, de Ciudad de México. Lo golpearon y lo coaccionaron. El resultado fue que se pasó por encima de la ley y hasta de quien la ejerce.

Más recientemente, hubo un atropello en avenida Tlalpan, donde un guarura del empresario Alberto Sentíes (quien estaba en ese momento en su Ferrari a unos pocos metros del incidente) golpeó, encañonó y robó a un hombre que viajaba en una camioneta. El empresario ahora quiere resarcir el daño con dinero y dice que el Gobierno de Ciudad de México no se lo permite. En sus palabras, “demuestra que la autoridad utiliza el caso con fines estrictamente mediáticos y no de justicia”. Habría que empezar por preguntarle qué significa para él justicia.

Resarcir con dinero las agresiones no ayuda a generar respeto a la ley, ni siquiera es algo cercano a la justicia. Es un error que el gobierno siga permitiendo que quienes tienen dinero se zafen tan fácil. Así no debe sorprenderle que haya quienes no tienen interés en respetar la ley.

Ernesto Games, Ciudad de México

 

Si dejar de circular es obligatorio, están de más los verificentros

La Comisión Ambiental de la Megalópolis (Came) dictaminó que en Ciudad de México dejen de circular durante tres meses todos los automóviles, sin importar el modelo. El programa se quedará corto; requeriría extenderse de forma indefinida. De lo contrario, a la larga la contaminación llegará a niveles alarmantes, como ya sucedió hace unas semanas. Por otro lado, ahora que los autos, de forma obligada, estarán parados algún día a la semana por medio semestre, están de más los centros de verificación. Se supone que su función es dictaminar qué autos merecen el engomado uno, dos, cero o doble cero. Por ahora son disfuncionales con el endurecimiento temporal del Hoy No Circula. Para el costo de verificación correspondiente al tercer semestre, el gobierno de Ciudad de México debería suprimir el pago de la verificación, o por lo menos reducirlo a la mitad, en vista de que todos somos durante tres meses doble cero.

Dilma Venegas, Ciudad de México